Un dron de origen ruso ingresó en el espacio aéreo de Rumanía este martes, permaneciendo durante varios minutos y activando las alarmas de seguridad en múltiples condados. Esta situación llevó al despliegue de aviones de combate pertenecientes a la OTAN, de nacionalidad rumana y alemana.
Reacción de las fuerzas de defensa
El ministro de Defensa de Rumanía, Ionuț Moșteanu, informó que el dron no llevaba carga explosiva y fue posteriormente localizado en el distrito de Vaslui. Asimismo, la incursión aérea coincidió con la presencia del general estadounidense Christopher Donahue, quien estaba de visita en la Base 57 Mihail Kogălniceanu.
Decisión estratégica ante la incursión
Moșteanu detalló que, aunque los pilotos de los Eurofighters alemanes y los F-16 rumanos obtuvieron permiso para derribar el dron, optaron por no hacerlo debido al riesgo de causar daños colaterales. El dispositivo voló a baja altitud, imposibilitando su seguimiento constante y permaneció en territorio rumano por aproximadamente 50 minutos antes de desaparecer del radar cerca de Chilia Veche.
Respuesta política y militar
Ante la situación, el ministro Moșteanu regresó de inmediato a Bucarest, destacando el evento como un desafío continuo por parte de Rusia. Además, subrayó la relevancia de la cooperación con Estados Unidos y anunció la inminente incorporación de nuevas capacidades antiaéreas en Rumanía.
El ministro reafirmó que la presencia militar estadounidense en Rumanía es clave para la seguridad regional. Este incidente se produce en un contexto de crecientes tensiones en la frontera con Ucrania y frecuentes incursiones aéreas provenientes de dicho conflicto.
La situación actual subraya la importancia de la colaboración internacional para mantener la estabilidad en la región.

