En un reciente pronunciamiento, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, instó a Cuba a “alcanzar un acuerdo” o enfrentar consecuencias no especificadas. Este mensaje también incluyó la advertencia de que el flujo de petróleo y dinero venezolano hacia la isla podría cesar.
Cuba ha mantenido una alianza estratégica con Venezuela durante varias décadas, lo cual ha sido un punto de tensión en las relaciones con Estados Unidos. En los últimos días, Trump ha intensificado su crítica hacia el gobierno cubano, especialmente tras la remoción del presidente venezolano Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses.
El mandatario afirmó en su cuenta de Truth Social: “¡NO HABRÁ MÁS PETRÓLEO NI DINERO PARA CUBA: CERO!”, sugiriendo que sería beneficioso para Cuba alcanzar un acuerdo con Estados Unidos antes de que sea demasiado tarde. Sin embargo, no se especificaron los detalles de dicho acuerdo ni las posibles implicaciones de su alcance.
Trump también republicó un comentario en la red social X, en el que se sugería que su secretario de Estado, Marco Rubio, debería ser presidente de Cuba, a lo que respondió: “¡Suena bien para mí!”.
Cuba enfrenta actualmente una grave crisis económica, la más severa en tres décadas, caracterizada por una inflación descontrolada, cortes de electricidad y escasez de recursos como alimentos, medicamentos y combustibles. Según informes, 32 ciudadanos cubanos perdieron la vida durante los recientes ataques militares estadounidenses en Venezuela, junto con varios miembros de las fuerzas de seguridad venezolanas.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, reaccionó a las declaraciones de Trump, afirmando en X que “Cuba es una nación libre, independiente y soberana. Nadie nos dicta qué hacer”. Además, subrayó que la isla se está preparando para defender su soberanía “hasta la última gota de sangre”.
Desde hace más de 60 años, Cuba ha estado enfrentando las restricciones económicas impuestas por el embargo que Estados Unidos instauró en 1962 y que ha sido reforzado recurrentemente. Desde el año 2000, la isla ha dependido en gran medida del envío de petróleo de Venezuela, un acuerdo que se estableció durante el mandato de Hugo Chávez, su predecesor.
Trump continuó con su retórica provocativa al afirmar que “Cuba vivió, durante muchos años, de grandes cantidades de PETRÓLEO y DINERO provenientes de Venezuela. A cambio, Cuba proporcionó ‘Servicios de Seguridad’ a los dos últimos dictadores venezolanos, ¡PERO YA NO MÁS!”. Añadió que muchos de esos cubanos fallecieron durante el ataque estadounidense y que Venezuela ya no requiere protección de lo que describió como “matones y extorsionistas”.
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, refutó las afirmaciones de Trump en la red X, señalando que “Cuba no recibe ni ha recibido nunca compensación monetaria o material por los servicios de seguridad que haya prestado a algún país”. También destacó la intención de su país de importar combustible desde mercados dispuestos a exportarlo.
Rodríguez cerró su declaración afirmando que “el derecho y la justicia están de parte de Cuba” y criticó la postura de Estados Unidos, describiéndola como la de “un hegemón criminal y descontrolado que amenaza la paz y la seguridad”.
En este contexto, Trump ha utilizado un tono provocador en relación a Cuba y ha insinuado que está atento a otros países, tras la captura de Maduro. Recientemente, ha emitido amenazas hacia naciones como Colombia, México, Irán y Groenlandia.
Algunos legisladores republicanos, como Mario Díaz-Balart, han apoyado las declaraciones de Trump, expresando su convicción de que estas podrían marcar el inicio del fin del régimen cubano, con expectativas de que la isla se libere del sufrimiento que ha enfrentado durante décadas.


