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Presidenciables, decretos, y la gran incongruencia de las fechas y del ‘todos o ninguno’

Presidenciables, decretos, y la gran incongruencia de las fechas y del ‘todos o ninguno’
Por: Pedro Morales: Consultor en inteligencia artificial, marketing digital, director ejecutivo del grupo de medios La Nave Digital, fundador del periódico digital Liderazgo Noticioso y de la agencia de automatizaciones IA Liderazgo Digital MS.

Mientras el reloj político avanza hacia los plazos no oficializados de la fecha del 27 de febrero de 2026, el escenario en el Partido Revolucionario Moderno (PRM) se parece cada vez menos a una competencia justa y más a un tablero de ajedrez donde las reglas cambian según quién sea la pieza.

Durante meses, los oráculos de la opinión pública —desde las cátedras matutinas y en ocasiones controversiales de Julio Martínez Pozo pasando por los paneles de análisis de “Hoy Mismo” o las conversaciones políticas frente a una taza de café— han insistido en que esa fecha sería el “día del juicio final”, la gran purga donde el Presidente sacaría a todos los aspirantes “presidenciables” del tren gubernamental. Pero la realidad de los decretos recientes nos grita otra cosa: aquí hay una gran incongruencia selectiva.

La salida de Tony Peña: Manual de lo que no se debe hacer

Empecemos por el único que ha salido, o al que le “aceleraron” la salida: Tony Peña Guaba, todo depende de quién redacte esa información. Si bien su salida del Gabinete Social cumple con la supuesta regla, su precampaña arrancó con una brújula averiada.

Su equipo de estrategia parece desconectado de la realidad emocional del votante. Lanzar un spot en plenas navidades —época que exige mensajes de unión familiar— apareciendo solitario en pantalla fue un error de timing y semiótica garrafal. Peor aún, hacerlo en medio del fuego cruzado y el ruido mediático del caso Senasa fue un suicidio comunicacional. Si Tony quiere repuntar en las encuestas, debe purgar su “cuarto de guerra” y entender que la política moderna no perdona errores de edición ni de contexto.

Los que se quedan: Privilegios y estrategias confusas

Pero si miramos hacia los que se quedan, la incongruencia se vuelve escándalo y rompe la teoría de los analistas mediáticos.

El caso Yayo Sanz Lovatón: ¿Premio o castigo?

Tomemos el caso de Yayo Sanz Lovatón. Lejos de ser apartado, fue movido al Ministerio de Industria y Comercio. Sin embargo, hay que leer la letra pequeña del poder: aunque asciende al rango de ministro, para los que conocen las entrañas del Estado, pasar de la Dirección General de Aduanas (DGA) —el pulmón financiero y operativo del país— a un ministerio más regulatorio, suena menos a premio y más a una bajada de categoría operativa.

Se le mantiene en el gabinete, sí, pero se le aleja de la “caja chica” y de la maquinaria diaria de gran calado. ¿Es una forma de mantenerlo controlado en una jaula de oro?

David Collado y el blindaje de FITUR

En esa misma línea de privilegios selectivos aparece David Collado. Mientras a otros se les exige la renuncia, el Ministro de Turismo se prepara para su gran vitrina en FITUR 2026, blindado por el argumento del “éxito económico”. Su ministerio es su mejor plataforma de campaña y, según sus propias palabras, planea quedarse “un tiempo más”. Si Collado regresa de Madrid y no entrega el cargo, la regla del “todos o ninguno” quedará definitivamente sepultada bajo el peso del favoritismo.

Guerra fría contra Carolina y Raquel.

En otro frente tenemos a Carolina Mejía. Intocable en su puesto por elección popular, pero atrapada en una paradoja institucional que le prohíbe hacer campaña siendo Secretaria General del Partido Revolucionario Moderno (PRM). Sin embargo, el golpe real le llega por decreto. La reciente destitución del titular de Agricultura —un baluarte histórico del grupo H20 de Hipólito Mejía— para entregar esa cartera a alguien ajeno a su corriente, es un mensaje de guerra fría. Mientras ella no puede moverse, su estructura es desmantelada silenciosamente.

Finalmente, la “Dama de Hierro”, Raquel Peña. Blindada constitucionalmente en la Vicepresidencia, se ha convertido en el blanco favorito de una guerra sucia implacable. Al no poder destituirla, la estrategia de sus rivales internos es desgastar su imagen moral, vinculando su candidatura con imputados en casos de corrupción.

Mensaje al Presidente: El riesgo para el 2028

Aquí es donde el silencio de Palacio se vuelve peligroso. Señor Presidente Luis Abinader, si usted ha decidido cambiar la fecha en su calendario táctico, quizás rodando el plazo de febrero a junio, la población debería saberlo de su propia voz. Dejar estos plazos cruciales al libre albedrío de la especulación de periodistas, comunicadores y el hervidero de las redes sociales, solo genera suspicacias innecesarias y debilita su autoridad.

Sabemos que todavía faltan decretos y estos podrían convertirse en una sentencia definitiva en cuanto a preferencias y castigos hacia las candidaturas por parte del presidente Luis Abinader que sin lugar a dudas es el actual líder político indiscutible del PRM.

La guerra sucia ya está servida, sin lugar a dudas, entre los presidenciables. Si usted no actúa en consecuencia sobre su propio discurso —ese donde advirtió recientemente a sus ministros que “el que quiera hacer campaña, tendrá que salir del gobierno”— y no pone las reglas claras de inmediato, lo que veremos no será una competencia democrática. Será una guerra interna sin precedentes, una carnicería política que podría tener graves y definitivas consecuencias para la permanencia del partido en el poder en el 2028. Es importante aprender del pasado y aprender de los errores de terceros que sepultaron sus carreras políticas.

A esto último, otras variables que pondrían en jaque la permanencia del PRM en el poder y que deberían ser determinantes a la hora de elegir su candidato presidencial para el 2028 en un consenso que no deje heridos en el camino son:

  • Lo que podría significar una candidatura de Omar Fernández, que a todas luces algunas encuestas de trabajo del actual momento le dan ventaja sobre cualquier otro candidato, no importa del partido que sea.
  • Y otra variable no menos importante a tener en cuenta, que parece ser que la gran mayoría parece ser que no lo ve como una posibilidad real, es la tendencia mundial de la aparición de candidatos de la derecha, y que cualquier buen estratega tendría que tener en cuenta, en cuanto a que República Dominicana podría no ser ajena a esta tendencia ante el agotamiento de las políticas de más de lo mismo y el cansancio popular ante los partidos y candidatos de la política clientelar y tradicional.

Para terminar, con dos frases en tono de argot popular:

“O todos en la cama, o todos en el suelo”,

“O nos peinamos, o nos hacemos rolos”.

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