Por: Pedro Morales: Consultor en IA, automatizaciones y marketing digital con experiencia en gestión de crisis, director ejecutivo del grupo de medios La Nave Digital, fundador del periódico digital Liderazgo Noticioso y de la agencia de automatizaciones IA Liderazgo Digital MS.
Santo Domingo no aguanta más parches. Como español que vivió la transformación de la Barcelona del 92 y que lleva ya 15 años respirando el caos del Gran Santo Domingo, observo con preocupación cómo el debate público se centra exclusivamente en la ingeniería de transporte (metro, monorriel, teleférico) mientras ignoramos la arquitectura del empleo.
El Gobierno invierte miles de millones en mover gente de un punto A a un punto B. Pero, ¿alguien se ha preguntado por qué el punto B tiene que estar siempre en el Polígono Central?
El espejo de Barcelona: Del Buen Pastor al Vallès
En Cataluña, ciudades como Montmeló, Cerdanyola o Mollet del Vallès dejaron hace décadas de ser “ciudades dormitorio” para convertirse en pulmones económicos. Allí se crearon polígonos industriales y parques tecnológicos que acercaron el trabajo a la casa del obrero y del técnico.
Incluso dentro de la ciudad, barrios como El Buen Pastor pasaron de ser zonas industriales aisladas a núcleos integrados con viviendas y servicios. El resultado es simple: el que vive en el Vallès no tiene que colapsar la entrada por la Avenida Meridiana para ir a una oficina en el centro; produce en su comunidad.
Predicando en el desierto: Cuando la visión “suena a chino”
He planteado estas soluciones en innumerables entrevistas de televisión frente a candidatos a alcalde y regidores de diversos municipios. La respuesta, casi siempre, ha sido el silencio o una mirada de desconcierto; les sonaba a chino. Parece que para nuestra clase política, la gestión municipal se limita a recoger basura y pintar aceras, sin entender que un alcalde debe ser el promotor del desarrollo económico de su demarcación.
Sin embargo, debo reconocer una excepción. El actual alcalde de Santo Domingo Este, Dío Astacio, es quien parece estar más alineado con esta visión de transformar la ciudad y sacarla de su rol de “dormitorio”. Aunque su gestión tiene un margen de mejora importante en materia de comunicación —donde todavía le falta conectar mejor sus ideas con el ciudadano—, es de los pocos que ha entendido que el futuro de la provincia no es solo el transporte, sino la autosuficiencia económica.
La paradoja dominicana: Fábricas en el centro y casas en la periferia
Es absurdo que hoy tengamos grandes almacenes y fábricas de bajo valor añadido ocupando suelo premium en el Distrito Nacional, mientras obligamos a miles de personas de Los Alcarrizos o San Isidro a cruzar la ciudad entera para llegar a un escritorio.
Si queremos una solución definitiva, debemos hablar de descentralización logística:
Boca Chica como hub logístico: Su cercanía al Puerto Multimodal Caucedo y al AILA la convierte en el lugar natural para los grandes almacenes que hoy asfixian la Kennedy.
Los Alcarrizos y Santo Domingo Norte: Deben dejar de ser exportadores de mano de obra para ser receptores de inversión industrial masiva.
La tecnificación de la periferia: El absurdo de los call centers en el centro
Un punto que clama al cielo es la ubicación de los grandes centros de servicios y zonas francas dentro del casco urbano. Hoy vemos edificios masivos de call centers y BPOs ocupando el corazón del Distrito Nacional. ¿Tiene esto sentido? Absolutamente ninguno.
La gran masa laboral de estos centros son jóvenes que, en su mayoría, residen en las periferias. Estamos obligando a cientos de muchachos a perder dos horas de su vida cada día —una de ida y otra de vuelta— apretujados en el Metro o en carros públicos, solo para llegar a un cubículo que bien podría estar ubicado en un parque tecnológico en San Isidro o Los Alcarrizos.
Descentralizar estos centros hacia los nuevos polígonos no es solo una medida de tránsito; es una medida de justicia social. Al acercar el empleo tecnológico a la casa del joven, no solo le quitamos presión a las avenidas, sino que le devolvemos tiempo de calidad, disminuimos su gasto en transporte y fomentamos un ecosistema de innovación fuera de la burbuja del centro. Si el trabajo es digital, ¿por qué el desplazamiento tiene que ser físico y agotador?
El plan de incentivos: Menos burocracia, más movimiento
La mudanza no ocurrirá por buena voluntad. Necesitamos una estrategia de “acupuntura fiscal”:
Exención del ITBIS y depreciación acelerada: Para toda industria que traslade sus operaciones del Distrito Nacional hacia los nodos periféricos.
Permuta de uso de suelo: Facilitar que los terrenos industriales en el centro se conviertan en proyectos residenciales, eliminando impuestos si el capital se reinvierte en las nuevas zonas industriales.
Bono de Empleo Local: Incentivos en la TSS para empresas que contraten personal residente en el mismo municipio del polígono.
Barcelona nos enseñó que la ciudad moderna es la ciudad de los 15 minutos
Seguir construyendo metros sin descentralizar el empleo es como intentar vaciar el mar con una cubeta. Es hora de dejar de mirar el transporte como un problema de “vehículos” y empezar a verlo como un problema de distancia.
Barcelona nos enseñó que la ciudad moderna es la ciudad de los 15 minutos. Santo Domingo sigue siendo la ciudad de las 2 horas de tapón. ¿Tendrán nuestros líderes la valentía de ejecutar lo que ya es una necesidad de supervivencia urbana?


