La decisión de restaurar capacidades nucleares
La Fuerza Aérea de Estados Unidos ha anunciado su intención de restaurar la capacidad de armamento nuclear de toda su flota operativa de bombarderos B-52H Stratofortress, tras la expiración del tratado de control de armas New START con Rusia. Esta medida responde a la necesidad de asegurar una disuasión nuclear eficaz.
Contexto y repercusiones de la medida
Según un portavoz del Comando de Ataque Global de la Fuerza Aérea, el fin del New START brinda la oportunidad para optimizar enfoques y dirigir más recursos hacia la misión de fortalecer la disuasión nuclear del país. Actualmente, el Comando de Ataque Global está bajo el liderazgo del general Thomas A. Bussiere y el general Anthony Cotton, quien encabeza el Comando Estratégico. Ambos han abogado por la reconfiguración de la flota B-52 para alcanzar un armamento completamente nuclear, especialmente a la luz del crecimiento del arsenal militar de China.
- La flota de B-52H es fundamental en la tríada nuclear de Estados Unidos, que incluye los misiles intercontinentales Minuteman III y submarinos Ohio.
- De las 76 unidades operativas de B-52H, solo 46 están preparadas para misiones nucleares.
- 30 han sido modificadas para portar únicamente armamento convencional debido a los términos del New START.
Durante la Guerra Fría, Estados Unidos mantenía aviones sobrevolando de manera continua con bombas nucleares, una práctica que culminó en 1991 debido a preocupaciones sobre accidentes potenciales. Expertos advierten que si Estados Unidos restablece la capacidad de armamento nuclear en sus B-52, es probable que Rusia tome medidas similares para expandir su propia flota de bombarderos con capacidades nucleares.
A pesar de su historia y despliegue en conflictos desde la década de 1960, las capacidades del B-52 han comenzado a quedar obsoletas, destacándose su sistema de radar como relativamente vulnerable a interferencias. Este bombardero ha sido utilizado en diversas operaciones militares, incluyendo las guerras de Vietnam, Irak, y más recientemente, como parte de la fuerza aeronaval en el Caribe para intimidar a Venezuela.
Es importante señalar que Estados Unidos no ha construido un nuevo bombardero estratégico en casi 25 años, tras recortes significativos en la producción del B-2. La flota de bombarderos B-1, que no posee capacidades nucleares, también ha visto reducciones en su operatividad.
El desarrollo del nuevo B-21, que está destinado a reemplazar a los B-1B, B-2 y B-52, enfrenta retrasos, y no podrá igualar el alcance y la capacidad de ataque de misiles de crucero que ostenta el B-52. El Pentágono estima que serán necesarios al menos 300 bombarderos B-21 para mantener la presión en un conflicto a gran escala contra China, mientras que informes indican que contar con solo 100 o 200 de estos bombarderos no sería suficiente.
El B-52 ha sido, desde su introducción, un componente clave de la estrategia de ataque aéreo de Estados Unidos, participando en múltiples conflictos a lo largo de las décadas. Los cambios en la política de armamento nuclear reflejan un entorno geopolítico cada vez más complejo y competitivo, especialmente con respecto a las capacidades militares de Rusia y China.

