Yeudy Maldonado, politólogo y secretario de Relaciones Internacionales de la Asociación de Ciencias Políticas de la República Dominicana, participó como invitado especial en el programa Comunidad Política para analizar detalladamente las consecuencias globales del conflicto en Medio Oriente, centrado en la confrontación reciente entre Irán, Israel y Estados Unidos. Su intervención abordó el trasfondo histórico, los intereses energéticos y las posibles repercusiones internacionales de la actual crisis.
Antecedentes y evolución del conflicto
Maldonado hizo un recorrido histórico, destacando cómo las tensiones entre Irán y las potencias occidentales tienen raíces profundas que se remontan al siglo XX, cuando el descubrimiento de petróleo en Irán despertó el interés del Reino Unido y otras potencias. Expuso que, tras movimientos nacionalistas y golpes de Estado, la revolución islámica de 1979 marcó un punto de quiebre, convirtiéndose Irán en una república islámica con políticas enfrentadas a Occidente y a Israel. “Desde entonces, la relación pasa de la cooperación a un antagonismo marcado por intereses geopolíticos y recursos energéticos”, señaló.
Dinámica actual: ataques directos e intervención de potencias
El analista subrayó la relevancia de los recientes ataques directos entre Irán e Israel, una escalada sin precedentes tras décadas de conflictos indirectos a través de organizaciones afines y estados aliados. “Ahora vemos una confrontación abierta, en la que Estados Unidos y aliados de Irán como Rusia y China desempeñan papeles clave”, explicó Maldonado. Detalló además la posición estratégica del Estrecho de Ormuz y cómo el cierre de este paso podría afectar al 20% del suministro mundial de petróleo y gas, generando riesgo real de crisis energética global.
Implicaciones geopolíticas y riesgos energéticos
Al abordar el impacto global, Maldonado enfatizó que cualquier alteración en el flujo de hidrocarburos desde Oriente Medio repercutiría de inmediato en los precios internacionales. “La República Dominicana y toda Latinoamérica, principalmente los países no productores, sufrirán consecuencias indirectas, reflejadas en el alza del barril de petróleo, el gas y productos derivados”, apuntó.
Añadió que, de escalar el conflicto, grupos no estatales armados, apoyados por Irán, representan una amenaza adicional. “Aunque varios actores han tratado de contener la situación y evitar una guerra regional o mundial, los riesgos persisten por la volatilidad en la región y la presencia de actores como Rusia y China, cuyo involucramiento puede variar según sus propios intereses estratégicos”, añadió.
Perspectiva dominicana y recomendaciones
Consultado sobre la vulnerabilidad de la República Dominicana ante una crisis energética, Maldonado sugirió que las autoridades busquen asegurar acuerdos de suministro futuro con proveedores regionales y creen reservas estratégicas para mitigar el impacto de eventuales aumentos en el precio internacional del petróleo y el gas. “El mayor peligro para el país no es militar, sino económico; cualquier variación en el precio del crudo afectará el costo de vida y la inflación”, advirtió.
Desafíos del orden internacional y reforma de la ONU
Maldonado también criticó la falta de liderazgo y reformas en la ONU para manejar crisis globales de esta magnitud, sugiriendo que la ausencia de figuras internacionales con peso y carisma ha restado eficacia al organismo, dejando espacio para la acción unilateral de las grandes potencias. Propuso una reforma estructural con mayor pluralidad, toma de decisiones más incluyentes y líderes capaces de mediar ante situaciones límite como la actual.
Conclusiones sobre una posible escalada internacional
Finalmente, Maldonado no descartó intentos de escalada regional por parte de Irán en el ámbito militar y cibernético, pero consideró poco probable un conflicto global directo, dada la actual disposición de las potencias. Instó a la comunidad internacional y a países como República Dominicana a mantenerse informados y preparados, recordando que “el mundo es un sistema interconectado y lo que sucede en Medio Oriente tiene repercusiones inmediatas en el resto del planeta”.


