El gobierno cubano ha confirmado el inicio de conversaciones con Estados Unidos para abordar la grave crisis energética y económica que enfrenta la isla, caracterizada por apagones prolongados, escasez de combustible y tensiones políticas con Washington.
Diálogo entre líderes cubanos y estadounidenses
El presidente Miguel Díaz-Canel anunció durante una transmisión televisada que funcionarios de ambos países han comenzado un diálogo destinado a buscar soluciones a las diferencias entre Cuba y Estados Unidos. El objetivo inicial de estas pláticas es identificar los principales problemas que afectan la relación bilateral y explorar posibles vías de entendimiento. Díaz-Canel destacó su participación en el proceso junto con el expresidente Raúl Castro y otros altos líderes del Partido Comunista y del gobierno cubano, aunque no brindó detalles sobre la delegación estadounidense ni el lugar de encuentro.
El mandatario mencionó que actores internacionales han facilitado estos intercambios, aunque sin especificar quiénes son. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, celebró el anuncio y afirmó que su gobierno ha contribuido al acercamiento entre ambos países. Este diálogo se produce en un contexto crítico para Cuba, que en los últimos meses ha enfrentado apagones recurrentes que afectan hogares, servicios públicos y sectores clave de la economía, como el turismo.
Impacto de la crisis económica y energética
A principios de febrero, Díaz-Canel advirtió sobre la necesidad de “medidas extremas” debido a la creciente crisis económica, agravada por las decisiones de Washington de reforzar las restricciones al suministro de petróleo hacia la isla. Desde mediados de diciembre, Estados Unidos ha implementado controles marítimos en el Caribe para supervisar el flujo de petróleo proveniente de Venezuela, que ha suministrado crudo a Cuba en condiciones preferenciales durante años. Además, Washington ha advertido sobre la imposición de aranceles a cualquier nación que venda petróleo a La Habana, lo que ha disminuido significativamente las importaciones de combustible.
El gobierno cubano ha indicado que en los últimos tres meses no han llegado suficientes cargamentos de combustible para satisfacer la demanda interna. A pesar de que el país produce cerca del 40% del petróleo que consume, esta capacidad no es suficiente para mantener el sistema energético, cuya infraestructura se encuentra en avanzado estado de deterioro. La falta de electricidad ha repercutido en servicios básicos, el transporte, la educación y el sistema de salud, resultando en el aplazamiento de miles de cirugías.
Díaz-Canel expresó que una de las metas del proceso es determinar si existe voluntad política en ambas partes para avanzar hacia acuerdos concretos que beneficien a las dos naciones. El mandatario enfatizó que las conversaciones deben basarse en el respeto mutuo, la igualdad soberana y la no injerencia en los asuntos internos.
El presidente estadounidense, por su parte, ha mencionado en diversas ocasiones al secretario de Estado Marco Rubio como parte de estos contactos con La Habana, confirmando que su gobierno mantiene comunicación con “los más altos responsables de Cuba”, aunque ha expresado cautela sobre los resultados de estas gestiones.
Finalmente, en un anuncio relacionado, Díaz-Canel indicó que un equipo del FBI viajará a Cuba para participar en la investigación de un incidente armado que ocurrió frente a la costa norte de la isla a finales de febrero. Según autoridades cubanas, una lancha rápida proveniente de Estados Unidos intentó ingresar al territorio con armas y municiones, lo que resultó en la muerte de cinco personas y la detención de otras cinco. La colaboración con el FBI se coordina a través de canales diplomáticos habituales, constituyendo un nuevo elemento de cooperación entre ambos países en un entorno político marcado por la desconfianza.

