La administración del presidente Donald Trump presentó una propuesta formal para modificar las condiciones de los visados de periodistas, estudiantes y participantes en programas de intercambio cultural, en lo que representa uno de los cambios migratorios más significativos para estos colectivos en años recientes. La medida, impulsada por el Departamento de Seguridad Nacional, reemplazaría el sistema de permanencia abierta por períodos de estadía fija y más cortos, obligando a los titulares a gestionar renovaciones con mayor frecuencia.
Lo que cambia con la nueva propuesta de visados de periodistas
El núcleo del cambio propuesto es el abandono del régimen conocido como “duración de estatus”, bajo el cual los titulares de visados F, J e I pueden permanecer en territorio estadounidense mientras mantengan activas sus actividades vinculadas al permiso. Este sistema, que en la práctica puede extenderse por varios años sin necesidad de trámites adicionales, sería sustituido por fechas de vencimiento concretas registradas en el formulario I-94, el documento que verifica formalmente el estatus migratorio de cada persona.
Para los titulares de visados F y J, correspondientes a estudiantes y participantes en programas de intercambio, la fecha fija se ajustará a la duración total de sus programas académicos o culturales, con un tope máximo de cuatro años. El caso de los visados de periodistas, bajo la categoría I, es el que concentra mayor atención: la propuesta establece un límite de validez de 240 días, que se reduciría drásticamente a 90 días para los periodistas de nacionalidad china, una distinción que ya ha generado debate en círculos de libertad de prensa.
Quienes necesiten extender su permanencia deberán presentar una solicitud de prórroga ante el Servicio de Inmigración y Ciudadanía (USCIS) antes de que venza la fecha registrada en su I-94, ya sea desde dentro de Estados Unidos o a través de una sección consular en el exterior. El incumplimiento de este plazo implicaría una situación de irregularidad migratoria.
Por qué la Casa Blanca defiende el endurecimiento
La justificación oficial de la administración Trump apunta directamente a las brechas del sistema vigente. Según el gobierno, la laxitud del régimen de “duración de estatus” ha permitido que un número significativo de estudiantes de intercambio permanezca en el país de forma irregular una vez expirados sus visados, sin que exista un mecanismo automático de control que lo detecte. El nuevo esquema, argumentan, dotaría a las autoridades de una herramienta más precisa para rastrear el cumplimiento de los plazos y actuar con mayor rapidez ante posibles irregularidades.
Esta propuesta se inscribe en la agenda migratoria más amplia que ha definido al gobierno Trump desde su regreso al poder, con un enfoque declarado en la reducción de la inmigración irregular y el refuerzo de los controles sobre quienes ingresan al país con visados temporales. Los visados de periodistas, en particular, han sido objeto de escrutinio adicional en un contexto de tensiones diplomáticas con determinados países.
- Visado F (estudiantes): estadía fija según duración del programa, máximo 4 años.
- Visado J (intercambio cultural): mismo criterio que el visado F.
- Visado I (periodistas): límite de 240 días, reducido a 90 días para ciudadanos chinos.
- Publicación prevista en el Registro Federal: 17 de julio.
- Entrada en vigor: 60 días después de la publicación, sujeta a revisión del Congreso.
El impacto que nadie debería subestimar
Más allá de la mecánica administrativa, el cambio propuesto tiene implicaciones prácticas inmediatas para miles de personas. Los nuevos solicitantes serían los primeros en verse afectados, ya que recibirían directamente un I-94 con fecha de vencimiento en lugar del estatus abierto al que estaban acostumbrados los titulares anteriores. Para los periodistas extranjeros que cubren Estados Unidos de forma continuada, la obligación de renovar cada 240 días —o cada 90 en el caso chino— introduce una carga burocrática que podría interferir con el ejercicio de su trabajo.
Organizaciones de defensa de la libertad de prensa ya han señalado que la distinción por nacionalidad en el tratamiento de los visados de periodistas sienta un precedente preocupante, al vincular el acceso informativo a consideraciones geopolíticas. El debate sobre esta propuesta apenas comienza, y su recorrido legislativo en el Congreso determinará si las condiciones finales se mantienen tal como fueron presentadas o si sufren modificaciones antes de entrar en vigor.

