Francisco Javier García, aspirante presidencial del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), salió este jueves ante los medios para fijar su postura tras la suspensión de la Consulta Ciudadana que estaba programada para el 18 de octubre. Lejos de asumir una posición derrotista, García encuadró el episodio con una frase que sintetiza su lectura política: la suspensión de la consulta del PLD es “un revés, pero jamás una derrota”.
Lo que revela la suspensión de la consulta del PLD
La decisión no llegó a García por canales internos del partido, sino a través de los medios de comunicación, un detalle que él mismo reconoció en rueda de prensa y que habla de las tensiones que atraviesa la organización. La Comisión Organizadora de la Consulta sobre Aspirantes Presidenciales (CONAP-2026) anunció la suspensión argumentando la imposibilidad de cumplir con las condiciones técnicas impuestas por el Comité Central, en particular el uso del voto automatizado.
El nudo logístico fue concreto y difícil de sortear: el proceso requería alrededor de 2,200 equipos de votación automatizada, pero la Junta Central Electoral solo había puesto a disposición 600. Con esa brecha, la viabilidad del proceso quedó comprometida desde el inicio, y la CONAP-2026 no tuvo margen para sostenerlo.
- Equipos requeridos para el voto automatizado: 2,200
- Equipos disponibles por la Junta Central Electoral: 600
- Fecha originalmente prevista para la consulta: 18 de octubre
- Nueva fecha: pendiente, sujeta al calendario legal y coordinación con la JCE
García llama a la unidad y apunta al poder en 2028
Más allá del análisis técnico, García aprovechó el espacio para lanzar un mensaje político hacia adentro del partido. Con un tono que mezcla la épica con la advertencia, convocó a los militantes y dirigentes del PLD a cerrar filas y evitar que el contratiempo derive en fracturas. “Los hombres y mujeres del PLD somos guerreros y gladiadores políticos que, por el interés del pueblo dominicano, dejamos de lado cualquier diferencia y nos unimos para avanzar en una sola dirección hacia nuestro objetivo colectivo”, afirmó.
El político fue explícito al señalar que las circunstancias del país exigen del PLD un ejercicio de autocrítica sin autocensura. “Debemos aprender de lo ocurrido y no repetir los mismos errores”, agregó, en una frase que, aunque breve, abre la puerta a un debate interno sobre cómo se gestionó el proceso desde sus etapas previas. Para García, la suspensión de la consulta del PLD no cancela el horizonte electoral, sino que obliga al partido a reorganizarse con mayor solidez.
Su cierre fue categórico: “La consulta no se dio, sí es un revés, pero jamás una derrota. El PLD seguirá acompañado al pueblo en sus luchas y conquistará el poder en 2028”. La declaración funciona tanto como mensaje hacia la militancia como hacia los adversarios políticos que puedan interpretar la suspensión como una señal de debilidad estructural del partido.
El PLD reorganiza su calendario interno
Con la consulta del PLD fuera del calendario inmediato, el partido informó que la elección de su candidato presidencial se realizará en una fecha posterior, alineada con el calendario legal vigente y en coordinación con la Junta Central Electoral. El episodio abre un compás de espera que, dependiendo de cómo lo administre la dirección partidaria, puede convertirse en una oportunidad para reencauzar el proceso con mayor consenso interno, o en un foco de tensión si los aspirantes no logran sostener la cohesión que García reclamó desde el estrado.
Lo que queda claro es que la suspensión no cierra el debate sobre la candidatura presidencial del PLD de cara a 2028, sino que lo pospone bajo condiciones más complejas. El partido deberá demostrar que la unidad que García invocó en su discurso tiene sustento real más allá de las palabras.

