Las incautaciones de drogas registradas por la República Dominicana en los últimos seis años no solo superan todo lo acumulado en tres décadas anteriores, sino que reposicionan al país como un referente ineludible en la lucha regional contra el narcotráfico. Así lo expuso el vicealmirante José Manuel Cabrera Ulloa, presidente de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD), durante “LA Agenda Semanal”, evento presidido por el presidente Luis Abinader dedicado al análisis del narcotráfico y el crimen organizado.
El dato que lo cambia todo: 269,664 kilogramos en seis años
La cifra central del balance presentado por Cabrera Ulloa es contundente: la DNCD ha incautado 269,664 kilogramos de drogas en el período analizado, un volumen que supera ampliamente los 123,000 kilogramos confiscados durante los 32 años previos. Traducido en promedios, el contraste resulta aún más revelador: mientras las gestiones anteriores registraban 13,859 kilogramos anuales, la estrategia actual alcanza los 44,581 kilogramos por año, más del triple.
Este salto cuantitativo no es producto del azar. Detrás de los números hay una arquitectura operativa que combina inteligencia, desarticulación de estructuras criminales y cooperación con organismos internacionales. La DNCD ha ejecutado más de 33 operativos especiales dirigidos a desmantelar organizaciones transnacionales que utilizan el territorio dominicano como punto de tránsito, lo que evidencia que el enfoque va más allá del decomiso puntual y apunta a cortar las redes desde su raíz.
Incautaciones de drogas que revelan una ofensiva sin precedentes contra el microtráfico
Si las cifras del narcotráfico internacional sorprenden, las del microtráfico resultan igualmente significativas. La DNCD pasó de incautar un promedio anual de 459,000 gramos a superar los 16 millones de gramos en la actualidad, un crecimiento que refleja una intervención sostenida en los circuitos locales de distribución. Este dato cobra especial relevancia porque el microtráfico es, históricamente, el eslabón más difícil de desarticular por su capilaridad y su impacto directo en las comunidades.
En lo que va del año, la institución ha realizado cerca de 279,000 operativos en coordinación con la Policía Nacional, una cifra que habla de una capacidad de intervención permanente y no episódica. Según Cabrera Ulloa, estos resultados son el fruto de una estrategia integral que no se limita a los decomisos, sino que ataca simultáneamente las estructuras financieras del crimen organizado.
Bienes inmovilizados y reformas internas que consolidan la estrategia
En el plano financiero, la DNCD ha inmovilizado más de 6,000 millones de pesos en bienes vinculados al crimen organizado, una herramienta que busca golpear donde más duele a las redes criminales: su patrimonio. Privar a estas organizaciones de sus activos reduce su capacidad operativa y su poder de corrupción, dos factores que históricamente han dificultado la acción del Estado.
Paralelamente, la institución ha impulsado una serie de reformas internas orientadas a profesionalizar y estabilizar su cuerpo de agentes:
- Creación de la carrera del agente antinarcóticos, que establece una trayectoria profesional formal dentro de la institución.
- Aumento salarial del 159% para el personal civil.
- Garantías de plan de retiro y ascensos anuales.
- Implementación de cámaras corporales para mayor transparencia en los procedimientos.
- Creación de una unidad especializada en el combate de drogas sintéticas y cibernarcotráfico.
Estas medidas apuntan a resolver uno de los talones de Aquiles históricos de los cuerpos antidrogas en la región: la vulnerabilidad de sus agentes ante la corrupción y la falta de incentivos institucionales. Un agente con carrera, salario digno y perspectiva de retiro tiene menos razones para ceder ante las presiones del crimen organizado.
La cooperación internacional como columna vertebral del modelo
Ninguna estrategia antidrogas opera en el vacío, y la dominicana no es la excepción. La colaboración con organismos como la DEA y el Comando Sur de Estados Unidos ha sido determinante en el desarrollo de operaciones conjuntas que trascienden las fronteras nacionales. Esta articulación internacional permite acceder a inteligencia de alto nivel, coordinar persecuciones transfronterizas y desmantelar redes que operan simultáneamente en varios países.
Cabrera Ulloa cerró su presentación subrayando que la combinación de decomisos significativos, operaciones contra estructuras transnacionales y una ofensiva sostenida contra el microtráfico han fortalecido la posición de la República Dominicana en la lucha regional. Las cifras de incautaciones de drogas presentadas no son un punto de llegada, sino la evidencia de un modelo que, según la propia institución, seguirá escalando. Para conocer más sobre la misión y estructura de la DNCD, puede consultarse el sitio oficial de la Dirección Nacional de Control de Drogas.

