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Tres años de Sánchez: de la amnistía a la crisis de vivienda

Tres años de Sánchez: de la amnistía a la crisis de vivienda

Pedro Sánchez no completará la legislatura que inició en 2023. El presidente del Gobierno español disolvió el Parlamento y convocó elecciones generales para el 29 de noviembre tras perder una votación clave sobre la crisis de vivienda, en un desenlace que condensa tres años de gobierno marcados por la precariedad parlamentaria, los pactos con independentistas y una economía que creció mientras los alquileres se disparaban.

La amnistía que lo sostuvo y el precio que pagó

Cuando Sánchez fue reelegido jefe del Ejecutivo en 2023, lo hizo con el respaldo de Junts, la formación soberanista catalana liderada por Carles Puigdemont. El precio de ese apoyo fue una ley de amnistía para los implicados en el proceso independentista de Cataluña de 2017, una medida que generó una fractura profunda en la opinión pública española y que el principal partido de la oposición, el Partido Popular, rechazó de forma frontal desde el primer momento.

Esa dependencia de los votos de Junts y otras fuerzas minoritarias definió la arquitectura política del Gobierno de coalición entre los socialistas y Sumar. Cada iniciativa legislativa relevante requería negociaciones con partidos cuyas prioridades no siempre coincidían con las del Ejecutivo. El resultado más visible de esa fragilidad es que los Presupuestos Generales del Estado de 2023 siguen prorrogados, sin que el Gobierno haya logrado aprobar unas nuevas cuentas públicas, tal como exige la Constitución.

Lo que revela el voto que derrumbó al Gobierno

El detonante final llegó cuando el Congreso rechazó dos decretos leyes presentados por el Ejecutivo para mitigar la crisis de vivienda en España. Las medidas estaban orientadas a proteger a los inquilinos con menor capacidad económica frente al encarecimiento del alquiler, un problema que las encuestas llevan meses señalando como la principal preocupación de los ciudadanos. El rechazo no vino solo del Partido Popular y de Vox: fue el voto negativo de Junts el que resultó determinante, en una paradoja que ilustra la fragilidad del bloque que sostenía al Gobierno.

Ante esa derrota parlamentaria, Sánchez optó por disolver las Cámaras y adelantar los comicios al 29 de noviembre, a pesar de que previamente había señalado que las elecciones se celebrarían en 2027. La decisión convirtió la crisis de vivienda en el epitafio político de una legislatura que comenzó con la polémica amnistía y terminó con los desahucios como telón de fondo.

El caso de Maricarmen y la protesta que sacudió las calles

El rostro más humano de la crisis de vivienda en España lo puso Maricarmen, una mujer de 87 años cuyo desahucio reactivó la protesta social y desencadenó manifestaciones y acampadas en Madrid y otras ciudades del país. Su caso no fue una excepción, sino el símbolo de una tendencia estructural: el precio de la vivienda, tanto en compra como en alquiler, ha crecido de forma sostenida y desmedida durante los últimos años, superando la capacidad adquisitiva de amplias capas de la población.

Fue precisamente esa presión social la que empujó al Gobierno a aprobar los dos decretos que el Congreso terminó rechazando. La secuencia —protesta ciudadana, respuesta legislativa, bloqueo parlamentario, convocatoria electoral— resume con precisión la dinámica que ha caracterizado los últimos meses del mandato de Sánchez.

Una economía récord que no alcanzó para ganar estabilidad

La paradoja del Gobierno de Sánchez es que sus datos macroeconómicos son sólidos. El nivel de empleo alcanzó cifras récord, y se proyecta que la economía española crecerá un 3,7 % en 2024 y un 2,6 % en 2025, convirtiéndose en la más dinámica entre las grandes economías de la Unión Europea. El Ejecutivo también logró aprobar la revalorización del salario mínimo y de las pensiones, además de implementar medidas para amortiguar el impacto socioeconómico de las guerras en Ucrania e Irán.

Sin embargo, ninguno de esos logros logró compensar el desgaste acumulado por la inestabilidad parlamentaria ni resolver la crisis de vivienda que terminó por costarle la legislatura. En las elecciones de 2023, los conservadores obtuvieron más votos que Sánchez, aunque no los suficientes para alcanzar la mayoría. Ahora, con el adelanto electoral, el escenario se repite: un país que creció económicamente pero que no encontró la forma de que ese crecimiento se tradujera en un techo asequible para sus ciudadanos. Más información sobre la situación política española en el portal oficial del Gobierno de España.

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