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Abinader inaugura salón dominicano en la FAO en Roma

Abinader inaugura salón dominicano en la FAO en Roma

El presidente Luis Abinader inauguró este miércoles el salón dominicano en la sede de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en Roma, en un acto que reafirma el posicionamiento internacional de la República Dominicana en la lucha contra el hambre y la seguridad alimentaria global. A su lado estuvo la primera dama, Raquel Arbaje, en lo que se convirtió en un momento de proyección cultural y diplomática para el país.

Un espacio que convierte el compromiso en símbolo

Más que una sala de representación, el salón dominicano en la FAO nació con una carga simbólica deliberada. Durante la ceremonia de inauguración, Abinader entregó al Museo de la FAO una obra escultórica del artista dominicano Juan Trinidad, un gesto que fusionó la identidad cultural del país con su agenda de política exterior. La pieza no es un adorno diplomático: es la declaración de que la República Dominicana entiende la lucha contra el hambre como parte de su propia historia y su propia dignidad.

El mandatario fue directo en su mensaje ante los presentes. “Este salón representa el compromiso de la República Dominicana con Hambre Cero y con la dignidad humana”, declaró, subrayando que cada dominicano que visite ese espacio en Roma debe sentir el peso de la responsabilidad colectiva frente a la seguridad alimentaria y la nutrición. No se trató de un discurso protocolar, sino de una apuesta por anclar la identidad nacional a una causa global.

El salón dominicano y la agenda Hambre Cero

La iniciativa Hambre Cero es uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas y busca garantizar una alimentación adecuada y digna para toda la población mundial antes de 2030. Al inaugurar este espacio en la sede central de la FAO, la República Dominicana no solo refuerza su adhesión a ese compromiso, sino que lo hace visible en el corazón mismo de la institución que lo lidera.

Abinader agradeció expresamente al director general de la FAO, Qu Dongyu, y a los miembros de la delegación dominicana que trabajaron para hacer posible el proyecto. Por su parte, Qu Dongyu respondió con satisfacción, destacando que el salón representa la identidad del país ante la comunidad internacional y reconoció las gestiones de la embajadora dominicana como pieza clave para materializar la iniciativa. El director general también subrayó el potencial del espacio para albergar seminarios y actividades conjuntas, lo que amplía su función más allá de lo ceremonial.

  • Inauguración del salón dominicano en la sede de la FAO, Roma.
  • Entrega de obra escultórica de Juan Trinidad al Museo de la FAO.
  • Participación del director general Qu Dongyu en el acto oficial.
  • Reconocimiento a la embajadora dominicana por gestionar el proyecto.
  • Compromiso explícito con la iniciativa Hambre Cero y la seguridad alimentaria.

Lo que revela la voz del artista detrás de la obra

Juan Trinidad no fue un invitado secundario en la jornada. El escultor dominicano manifestó su orgullo por la entrega de su obra al museo y por la oportunidad de proyectar la cultura dominicana en el ámbito global. Su presencia en Roma convirtió el acto en algo más que una inauguración institucional: fue también un reconocimiento al talento artístico nacional en un escenario de alcance mundial, donde la cultura y la diplomacia se encontraron en un mismo gesto.

La actividad culminó con el tradicional corte de cinta, pero el significado del momento trasciende el protocolo. El salón dominicano en la FAO queda como un recordatorio permanente, en el centro de Roma, de que la República Dominicana ha decidido que su nombre esté asociado no solo a su geografía caribeña, sino a una de las luchas más urgentes del siglo XXI: garantizar que ninguna persona en el mundo se quede sin alimento.

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