Francisco Javier García, aspirante presidencial del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), encendió el debate energético nacional al denunciar públicamente el deterioro del suministro eléctrico en la República Dominicana. Con una frase que no deja margen a la interpretación, el dirigente peledeísta lanzó una crítica directa al gobierno actual: el sistema eléctrico retrocedió, y los dominicanos lo están pagando con apagones.
Lo que García dice que el PLD dejó y hoy se perdió
En un mensaje sin rodeos, García recordó que durante las administraciones del PLD las interrupciones del servicio eléctrico no eran caóticas ni imprevisibles. “Nosotros dejamos el país sin apagones”, afirmó, subrayando que las pocas interrupciones que ocurrían respondían a trabajos de mantenimiento programados y comunicados con antelación a la ciudadanía. Esa diferencia, según el aspirante presidencial, no es menor: implica planificación, transparencia y respeto al usuario.
El contraste que traza García entre aquel modelo de gestión y la situación actual apunta a un argumento político de fondo: la estabilidad energética no es un accidente, sino el resultado de decisiones de gobierno. Y cuando esas decisiones fallan, las consecuencias se sienten en cada hogar, cada negocio y cada empresa que depende de un suministro confiable para operar.
Por qué el sistema eléctrico sacude la agenda política dominicana
Las recientes interrupciones eléctricas han reavivado con fuerza el debate sobre la política energética del país. El impacto no es solo doméstico: los apagones afectan directamente la competitividad económica, elevan los costos de producción y erosionan la confianza de los inversionistas. En ese contexto, las declaraciones de García adquieren un peso que va más allá del intercambio partidario.
El dirigente peledeísta identificó el servicio eléctrico como un factor esencial para el progreso nacional, y planteó una pregunta que interpela a toda la clase política: ¿cómo garantizar un suministro estable que responda a las necesidades de la población y del sector productivo? No se trata de una pregunta retórica. Detrás de ella hay millones de dominicanos que enfrentan a diario las consecuencias de un sistema eléctrico que, según García, pudo funcionar y funcionó.
Entre los sectores más afectados por la inestabilidad energética se encuentran:
- Hogares que dependen de la electricidad para actividades básicas cotidianas.
- Pequeños y medianos negocios que asumen costos adicionales por plantas eléctricas.
- Empresas industriales cuya producción se ve interrumpida por cortes imprevistos.
- El sector turístico, sensible a cualquier deterioro en la calidad de los servicios básicos.
García posiciona la energía como eje de su aspiración presidencial
Al situar los apagones en el centro del debate político, Francisco Javier García no solo defiende el legado del PLD en materia energética, sino que construye un argumento de campaña: la gestión eficiente del sistema eléctrico como condición indispensable para el desarrollo económico de la República Dominicana. En un país donde la energía ha sido históricamente un talón de Aquiles, ese mensaje tiene resonancia real.
La apuesta de García es clara: convertir la estabilidad eléctrica en una promesa de gobierno medible, con antecedentes verificables. Si el PLD lo logró antes, el argumento implícito es que puede volver a lograrlo. Lo que resta por ver es si esa narrativa convence a una ciudadanía que, por ahora, sigue esperando que las luces no se apaguen. Para conocer más sobre la situación energética del país, puede consultar la información oficial de la Comisión Nacional de Energía.

