Las fuerzas de seguridad argentinas dispersaron este miércoles a miles de ciudadanos con gases lacrimógenos y chorros de agua a presión durante la masiva manifestación contra Milei que colmó las calles de Buenos Aires en defensa de la universidad pública. Lo que comenzó como una movilización mayoritariamente pacífica terminó envuelta en humo y caos, en una jornada que volvió a poner en el centro del debate el modelo de ajuste del presidente Javier Milei.
La chispa que desató la represión
La intervención policial no fue una respuesta al grueso de los manifestantes, sino a un incidente puntual protagonizado por un grupo de aproximadamente ocho encapuchados que comenzaron a vandalizar mobiliario urbano y a lanzar objetos contra la barrera que cercaba el Parlamento. Sin embargo, las consecuencias no se limitaron a ese núcleo: los gases lacrimógenos se extendieron entre estudiantes, docentes, trabajadores universitarios y familias que marchaban pacíficamente, afectando a quienes nada tenían que ver con los disturbios.
Las cámaras de televisión documentaron uno de los momentos más impactantes de la jornada: una bomba de gas lacrimógeno impactó directamente en la cabeza de una mujer que participaba en la protesta. Ella declaró que marchaba en defensa de la educación pública para sus hijos. En paralelo, un camarógrafo del canal C5N fue agredido en el rostro al intentar interrogar a uno de los alborotadores sobre su identidad y el contenido de su bolso, en una escena que también quedó registrada en video.
Los incidentes ocurrieron justo antes del inicio del acto central de la marcha, lo que obligó a que el momento culminante de la movilización se desarrollara en medio del humo y la tensión acumulada durante los enfrentamientos previos.
Por qué miles salieron a defender la universidad pública
El detonante inmediato de la manifestación contra Milei fue la exigencia de la plena implementación de la ley de financiamiento universitario, una norma que garantizaría mayores recursos a las instituciones educativas públicas del país. Los manifestantes también reclamaron una mejora en los salarios del sector y un incremento en la inversión destinada a las universidades, golpeadas por los recortes presupuestarios que forman parte del programa de ajuste fiscal del Gobierno.
La convocatoria reunió a un espectro amplio de la sociedad argentina. Entre los participantes se contaron:
- Estudiantes y docentes universitarios
- Trabajadores de instituciones públicas
- Sindicatos y organizaciones sociales
- Grupos ambientalistas
- Defensores de políticas sociales afectadas por los recortes
- Familias con hijos en el sistema educativo público
La movilización no se circunscribió a la capital: otras ciudades del país registraron marchas simultáneas, lo que evidenció el alcance nacional del descontento frente a las medidas del Ejecutivo. El Gobierno nacional no emitió una respuesta oficial inmediata ante las imágenes de la represión.
Una protesta dentro de una serie de sacudidas sociales
Esta jornada no es un hecho aislado. La manifestación contra Milei se inscribe en una cadena de protestas que distintos sectores de la sociedad argentina han protagonizado desde que el presidente asumió el poder con un programa de ajuste de alto impacto. Los recortes en educación, salud y políticas sociales han generado un descontento creciente que se ha expresado de forma reiterada en las calles, con una intensidad que no ha disminuido con el paso de los meses.
La represión de esta jornada, con imágenes de civiles heridos por proyectiles de gas en medio de una marcha mayoritariamente pacífica, añade una nueva capa de tensión a un escenario político ya de por sí frágil. La pregunta que queda abierta es si el Gobierno optará por el diálogo con el sector universitario o si la confrontación seguirá siendo la tónica dominante ante cada nueva manifestación contra Milei.

