Las compras por internet en República Dominicana se han vuelto más costosas en las últimas semanas, y la razón es tan simple como contundente: el dólar sube y el peso dominicano pierde terreno. Cada punto que escala la tasa de cambio se traduce directamente en un mayor desembolso para cualquier consumidor que adquiera productos en tiendas internacionales, desde ropa hasta electrónica, pasando por repuestos y artículos del hogar.
Lo que revela el alza del dólar sobre el poder adquisitivo dominicano
Luis Eduardo Cabrera Marte, profesor de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y exdirector de la Dirección General de Tecnología de la Información, fue directo al analizar el fenómeno: el incremento del dólar, que funciona como moneda de referencia en las transacciones internacionales, tiene un impacto inmediato sobre el precio de los artículos, tanto en el comercio en línea como en el comercio local. La cadena de efectos no distingue entre plataformas digitales y tiendas físicas; si el insumo o el producto viene de afuera, el precio sube.
Para ilustrarlo con cifras concretas, Cabrera Marte planteó un ejemplo que cualquier consumidor puede reconocer: un producto valorado en 100 dólares que, con una tasa de RD$58 por dólar, costaba RD$5,800, pasa a costar RD$6,100 cuando la tasa escala a RD$61. Son RD$300 adicionales por el mismo artículo, sin haber cambiado ni el producto ni el vendedor, solo por la variación cambiaria. Y eso sin contar los gastos de envío ni otros cargos aplicables.
El experto fue más lejos al señalar que el problema no se limita al consumidor individual. En una economía tan dependiente de las importaciones como la dominicana, el alza del dólar actúa como un multiplicador de costos en toda la cadena productiva. El país importa combustibles, materias primas, repuestos y vehículos, entre otros bienes esenciales para hogares y sectores productivos. “No hay una manera más directa de tener inflación en un país que el aumento del dólar”, advirtió Cabrera Marte, resumiendo en una sola frase la magnitud del problema estructural.
Compras por internet: lo que nadie calcula antes de pagar
Más allá del precio del producto en sí, una compra internacional arrastra una cadena de costos adicionales que muchos consumidores subestiman al momento de hacer clic en “comprar”. El costo final de cualquier adquisición desde el exterior incluye, al menos, los siguientes componentes:
- El precio del artículo en dólares, convertido a pesos según la tasa de cambio vigente al momento del pago.
- El transporte desde el país de origen hasta el almacén de la empresa de courier.
- Los cargos por manejo y almacenamiento del paquete.
- Los impuestos aduaneros, cuando aplican según el valor declarado del envío.
En ese último punto, la normativa vigente de la Dirección General de Aduanas establece que los envíos de compras personales por courier cuyo valor no supere los US$200 pueden beneficiarse de la exención de impuestos. Los paquetes que excedan ese límite quedan sujetos a las disposiciones tributarias correspondientes, lo que puede encarecer significativamente el costo total dependiendo del tipo de producto y su valor declarado.
A esto se suma que las tarifas de empresas de courier como Domex y BMCargo se expresan en dólares por libra, lo que significa que el monto final en pesos fluctúa con cada variación de la tasa de cambio. Un paquete que hoy cuesta RD$500 transportar puede costar RD$530 la próxima semana si el dólar sigue escalando, sin que el peso ni el volumen del envío hayan cambiado en absoluto.
Por qué este fenómeno golpea más a los consumidores de clase media
El perfil del comprador dominicano en línea es, en su mayoría, el de una persona de clase media que recurre a plataformas internacionales para acceder a productos que no encuentra localmente o que consigue a mejor precio que en el mercado local. Ese margen de ahorro, que es precisamente el incentivo principal para hacer compras por internet desde el exterior, se erosiona con cada punto que sube el dólar.
Lo que antes representaba un ahorro real frente al precio local puede convertirse, con una tasa de cambio desfavorable y los costos de envío sumados, en una compra más cara que la alternativa doméstica. El consumidor que no actualiza su cálculo en tiempo real corre el riesgo de pagar más de lo que anticipaba, especialmente en compras planificadas con semanas de antelación cuando la tasa era más baja.
En ese contexto, los expertos recomiendan verificar la tasa de cambio actualizada antes de confirmar cualquier compra internacional, calcular el costo total incluyendo envío e impuestos, y comparar el precio final en pesos con el equivalente en el mercado local. Las compras por internet siguen siendo una herramienta de acceso y ahorro, pero en un entorno de dólar al alza, la planificación financiera se vuelve tan importante como la búsqueda del mejor precio.

