El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, salió al paso este miércoles para desmentir los reportes de medios internacionales que vinculaban cuatro cuerpos hallados en Haití con los militares salvadoreños desaparecidos. “No son nuestros hombres”, escribió el mandatario, en una declaración que contradice directamente lo publicado por The New York Times y Reuters, y que mantiene abierta una de las crisis diplomáticas y humanitarias más tensas que enfrenta su gobierno.
Lo que revelan los cuerpos hallados en Haití
Según Bukele, los restos fueron entregados por una organización no gubernamental en el aeropuerto de Puerto Príncipe y presentaban características que no coinciden con el perfil de los integrantes de la Fuerza de Tarea Libertad 2. Entre los indicios que descartaron la identidad: uno de los cuerpos correspondía a un menor de edad, otro pertenecía a un adulto de considerable estatura, y entre las pertenencias encontradas había prendas y documentos de identificación de otros países. Ninguno de esos elementos encaja con los cuatro aerotécnicos salvadoreños buscados.
Hasta el momento, ni las autoridades haitianas ni las salvadoreñas, ni la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF) han confirmado oficialmente la identidad de los fallecidos. La incertidumbre persiste mientras las familias de los militares desaparecidos esperan noticias concretas.
Una operación de rescate que escala sin pausa
El contexto en el que se produjo el hallazgo es el de una operación militar en expansión. Los cuatro aerotécnicos fueron capturados durante un ataque en Croix-des-Bouquets, zona controlada por pandillas en las afueras de la capital haitiana. Desde entonces, El Salvador ha intensificado su presencia en el terreno de forma sostenida.
En una primera fase, el gobierno salvadoreño desplegó 100 militares como parte de la misión ya establecida. Posteriormente, se sumaron 350 soldados adicionales y, en el más reciente refuerzo, otros 450 efectivos fueron enviados específicamente para localizar a los aerotécnicos desaparecidos. En total, la operación involucra a cerca de 900 militares salvadoreños operando en suelo haitiano.
- 100 militares ya desplegados en la misión previa
- 350 soldados enviados como primer refuerzo tras el secuestro
- 450 efectivos adicionales movilizados para la búsqueda activa
- Apoyo logístico de Estados Unidos mediante una aeronave militar C-130, confirmada por el Comando Sur estadounidense (SOUTHCOM)
La participación de Washington no es menor: el respaldo logístico del SOUTHCOM representa un espaldarazo político a la operación salvadoreña y eleva la dimensión internacional de un caso que comenzó como un incidente de seguridad local y se ha convertido en un asunto de política exterior.
Por qué el desmentido de Bukele no cierra el caso
La negativa del presidente salvadoreño, aunque contundente en tono, no resuelve el fondo del problema: los cuatro aerotécnicos siguen sin aparecer y la identificación oficial de los cuerpos hallados aún no ha sido emitida por ninguna autoridad competente. Bukele descartó públicamente la vinculación, pero la confirmación forense definitiva depende de procesos que están fuera de su control directo en territorio haitiano.
El caso pone en evidencia la fragilidad del Estado haitiano para gestionar una crisis de esta magnitud. Las pandillas que operan en zonas como Croix-des-Bouquets han demostrado capacidad para actuar con impunidad incluso frente a fuerzas militares extranjeras, lo que complica cualquier operación de rescate convencional. Mientras tanto, los cuerpos hallados en Haití permanecen sin identificación oficial, y la búsqueda de los militares salvadoreños continúa sin resultados concretos.

