El canciller alemán, Friedrich Merz, se encuentra en Washington para reunirse con el presidente de EE.UU., Donald Trump, después de expresar su apoyo a los bombardeos estadounidenses e israelíes contra Irán. Durante este encuentro, Merz buscará destacar la importancia de la guerra en Ucrania.
Reunión centrada en Oriente Medio
La reunión, anunciada la semana pasada, abordará principalmente el conflicto en Oriente Medio, como indicó Stefan Kornelius, portavoz del canciller, en una rueda de prensa del Gobierno. Desde el inicio de los bombardeos contra Irán por parte de EE.UU. e Israel, Berlín ha manifestado su apoyo hacia estas acciones, a pesar de las represalias de Teherán que han impactado a varias naciones en la región.
Merz ha defendido públicamente la acción militar, afirmando que “no es momento de dar lecciones a los aliados” y expresando una postura favorable hacia el fin del régimen de los ayatolás en Irán. En declaraciones recientes, calificó al régimen iraní de terrorista, apoyando la idea de que muchos iraníes comparten su deseo de cambio.
Compromiso con Ucrania y la economía alemana
En paralelo, sin embargo, Alemania, Francia y el Reino Unido han declarado en un comunicado conjunto su intención de tomar “medidas para defender” sus intereses en la región, permitiendo acciones defensivas contra Irán. Expertos en defensa han señalado que, aunque se critiquen los actos de agresión, los países europeos dependen de EE.UU. mientras continúan los ataques iraníes en la región.
La visita de Merz también tiene como objetivo recordar la necesidad de no perder de vista la invasión rusa de Ucrania, que sigue siendo un desafío crítico para Europa. Su Gobierno ha reiterado el compromiso de Alemania de apoyar a Ucrania, incluso en medio de la crisis en Oriente Medio.
La economía alemana, altamente dependiente de las exportaciones, enfrenta incertidumbres comerciales, especialmente tras el fallo del Tribunal Supremo de EE.UU. sobre los aranceles impuestos por Trump. La ratificación del pacto comercial entre la UE y EE.UU. enfrenta complicaciones, lo que ha llevado a economistas a abogar por un diálogo más claro con Washington sobre el futuro de las políticas arancelarias.

