El discurso de Rendición de Cuentas del presidente Luis Abinader se destacó por su emotividad, particularmente cuando abordó su compromiso ante la corrupción. Con la voz entrecortada y levantando las manos desde el podio, el mandatario expresó: “Cueste lo que cueste; me cueste lo que me cueste. Ese es mi compromiso incondicional con mi país, con mi padre y con Dios.” Este momento fue seguido de un silencio reflexivo y aplausos, marcando un punto emocional en una intervención mayormente técnica.
La mención a su padre, José Rafael Abinader Wasaf, un emblemático dirigente del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) que aspiró a la Presidencia, no fue casual, ya que conecta su gestión con una herencia de servicio y ética en la política.
Momentos de cercanía y conexión familiar
Otro momento de cercanía se produjo al referirse a las obras viales en la zona de la Sierra, especialmente en Sabana Iglesia. Durante su explicación, Abinader se dirigió espontáneamente a su madre, diciendo: “Hoy, la zona de las Sierras, nuestras queridas Sierras… mami, de donde tú eres, mami”. Esta frase generó sonrisas y aplausos, humanizando su discurso.
El presidente también saludó a su madre y a su suegra, doña Margarita, lo que aportó un matiz más personal a una presentación que suele ser formal.
Compromiso con la niñez y la ética
El tono sensible continuó cuando Abinader subrayó la importancia del compromiso del Estado con la niñez y la adolescencia, afirmando: “Si hay un compromiso que define el futuro de una nación, es el que asumimos con nuestra niñez y adolescencia,” y destacando el trabajo del Gabinete de Niñez y Adolescencia.
Además, recordó a Hensel Aquino García, el estudiante apodado “Pico de Oro”, mencionando su promesa de recibirlo en el Palacio Nacional y destacando el valor de la educación y las oportunidades.
Abinader también evocó un sentido de pertenencia al dirigirse a la ciudadanía, aseverando que “Un Estado honesto no es una opción. Es una obligación moral.” Aportó que la confianza ciudadana y la correcta utilización de los recursos públicos son vitales para la sociedad.
Así, en medio de recuerdos familiares, convicciones personales y llamados éticos, el presidente concluyó su Rendición de Cuentas con momentos que reflejaron su humanidad más allá de su rol en el cargo.

