Dicen que el dominicano olvida rápido. No solo en la política, también en las producciones televisivas. Muchas veces, ciertos realities de convivencia hicieron historia en la televisión dominicana.
Ahora que se habla tanto de los formatos “La Casa de ALoFoke” y “La Mansión de Luinny Corporán”, muchos los presentan como estilo nuevo, por primera vez en la República Dominicana y hasta han llegado a decir que nuevos en el mundo. Nada más alejado de la realidad. Con este artículo no deseamos restarles el gran mérito que tienen tanto Santiago Matías (“ALoFoke”) como Luinny Corporán con sus reality, sino apelar a la verdad histórica televisiva.
El primer modelo mundial de estos formatos —el llamado Gran Hermano / Big Brother— consiste en concursantes, famosos o no, que conviven en una mansión o casa durante meses, bajo transmisión continua (o semi-continua) por TV o plataformas digitales. Otro formato internacional fuertemente emulado es la versión “la casa de los famosos” (celebridades convivientes 24 h), que también ha sido adaptada en distintos países.
En la República Dominicana ya existían precedentes sólidos:
En Telecentro Canal 13, durante la época de Baninter, se estrenó “La Casa de Cristal”, una producción que paralizó al país en un tiempo sin redes sociales. Fue registrada en la calle El Conde, y sus participantes (en su primera versión personas comunes, luego famosos) convivían en una casa transparente con cámaras en la vivienda. Entre los productores destacados que realizaron producciones para ese reality figuran Pinky Pintor, Rafael Taveras y Ángel Puello.
Otra producción memorable fue “La Guagua es mi Casa”, idea y producción del productor Ángel Puello (con SuperCanal /SuperCanal Caribe), que ubicó un autobús gigante en el Bulevar 27 de Febrero, donde convivían participantes y se generaban tapones en la vía por el público que asistía. Logró nominación a los premios Casandra de ese entonces.
Estos ejemplos demuestran que la República Dominicana ya tenía tradición de formatos de convivencia antes de las versiones más recientes. Mientras tanto, “La Casa de ALoFoke” y “La Mansión de Luinny” han sabido utilizar la era digital (transmisión en vivo, redes sociales, interacción directa) para adaptarse al nuevo público. Por ejemplo, “La Casa de ALoFoke”, creada y producida por Santiago Matías (Alofoke Media Group), es transmitida 24 h por YouTube, alcanzando cifras de audiencia muy elevadas.
Este salto tecnológico y de producción marca una diferencia clave: mientras los realities de años atrás dependían exclusivamente de la señal de TV y de la programación tradicional, los nuevos combinan TV, internet, streaming y redes. Eso permite a una nueva generación de jóvenes conectarse, comentar en tiempo real, compartir, viralizar y participar activamente.
Asimismo, los formatos actuales permiten mejor interacción del público, monetización digital y participación de influencers , algo que no existía hace 20 años. Es justo reconocer que estos nuevos realities tienen a su favor elementos tecnológicos y de mercado que los tradicionales no tuvieron.
En este sentido, valoramos ambos universos: los clásicos que sentaron el precedente y los modernos que llevan la conversación al siglo XXI.
Los primeros —como “La Casa de Cristal” y “La Guagua es mi Casa”— abrieron el camino; los segundos —“La Casa de A Lo Foke” y “La Mansión de Luinny”— innovan sobre él.
Para concluir, esta evolución televisiva dominicana es motivo de orgullo. La convivencia en pantalla —ya sea en una casa de cristal en El Conde o en una mansión para streaming de YouTube— refleja el cambio de técnica, plataforma y público, pero mantiene el mismo corazón humano: personas, convivencia, desafíos y emociones reales.
Y a todos los productores, realizadores, talentos y audiencias: sigamos celebrando la creatividad dominicana, respetando su historia y empujando hacia el futuro. Porque la televisión de convivencia no solo entretiene: cuenta historias del país que somos.
Por : Evelyn Santos C.


