El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, manifestó que los “golpes severos contra Irán” del Pentágono aún están en camino, anticipando que la próxima fase de ataques será más severa.
La próxima fase de ataques
Durante su intervención en el Capitolio, Rubio declaró que la siguiente fase será más intensa que la actual y que no tiene claridad sobre la duración de la operación Furia Épica, que comenzó el sábado en colaboración con Israel. Señaló que existen objetivos claros que se seguirán hasta cumplirlos y que el mundo será más seguro al concluir esta operación.
Objetivos del ataque y consecuencias
Asimismo, Rubio enfatizó que el propósito del ataque es despojar a Irán de su capacidad para utilizar misiles balísticos, que podrían amenazar a sus vecinos y a las bases estadounidenses en la región. El secretario agregó que independientemente de quién esté en el poder en Irán dentro de un año, no se permitirán misiles balísticos ni drones que representen una amenaza.
Rubio también explicó que el objetivo es destruir las capacidades de misiles balísticos de Irán y su potencial de producción, así como mitigar la amenaza de su armada al transporte marítimo global. Además, mencionó que a Washington no le perturbaría la caída del régimen de los ayatolás a raíz de estos ataques, esperando que el pueblo iraní logre derrocar a su gobierno.
Al anunciar los ataques el fin de semana, el presidente Donald Trump especificó que esta ofensiva tenía como finalidad terminar con el actual Ejecutivo islamista, en el poder desde 1979. Durante su presentación ante la Cámara de Representantes, Rubio respondió a la controversia por actuar contra Irán sin la aprobación del Congreso, y afirmó que la intervención estaba motivada por la percepción de una amenaza inminente de Teherán vinculada a su armamento.
Cabe destacar que los ataques iniciados el sábado por EE. UU. e Israel han resultado en la muerte del líder supremo, el ayatolá Alí Jameneí, y otros miembros de la alta dirección de la república islámica.
Contexto de la operación
La operación se inscribe en un contexto de conflictos prolongados entre EE. UU. y el régimen iraní, centrados en el programa atómico de Irán y su influencia en la región.

