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El Tesla de Abinader en 2020: La diferencia entre un ‘Like’ y una Estrategia de Estado

El Tesla de Abinader en 2020: La diferencia entre un ‘Like’ y una Estrategia de Estado
Por: Pedro Morales: Consultor en inteligencia artificial y marketing digital, director ejecutivo del grupo de medios La Nave Digital, fundador del periódico digital Liderazgo Noticioso y de la agencia de automatizaciones IA Liderazgo Digital MS.

Aquel 16 de agosto de 2020, mientras la República Dominicana se sumergía en una nueva era política bajo la sombra de la pandemia, el presidente Luis Abinader protagonizó un gesto que recorrió el mundo: llegó a su toma de posesión en un Tesla Model S. El impacto fue tal que el propio Elon Musk felicitó al mandatario vía Twitter (hoy X). Para la mayoría, fue un éxito de imagen; para mí, fue el inicio de una de las mayores oportunidades desperdiciadas en la historia de nuestra diplomacia económica.

Recuerdo perfectamente que, durante la cobertura especial de ese día en el canal Hilando Fino TV, junto a otros destacados comunicadores, fui categórico en mi análisis: el Tesla no podía quedarse en una simple foto. Sostuve en vivo que la verdadera estrategia de Estado debía dispararse en las 72 horas siguientes. La jugada maestra, planteé entonces, era gestionar un encuentro inmediato entre Abinader y Musk en las instalaciones de Tesla para cerrar un acuerdo de inversión —ya fuera una fábrica de componentes, ensamblaje de baterías o cualquier derivado tecnológico— que inyectara vida a una economía dominicana asfixiada por el COVID-19. Es más yo estaba totalmente convencido que la aparición de Abinader y el posterior posteo de Musk, todo formaba parte de una estrategia creada entre bastidores anterior a la toma de posesion y que solo era cuestión de hora el ver titulares impactantes que iban a favorecer la economía dominicana.

Lamentablemente, lo que vimos después confirmó una deficiencia que hoy, en 2026, sigue siendo el talón de Aquiles de la gestión actual: la confusión entre el marketing táctico (la envoltura) y la estrategia de fondo (el contenido).

Del Tuit de Musk a la Giga-Factory que nunca fue

En aquel momento, el mundo estaba en pleno rediseño de sus cadenas de suministro (nearshoring). República Dominicana tenía la atención del hombre que estaba liderando la revolución industrial del siglo XXI. Sin embargo, el equipo gubernamental se conformó con el “ruido” positivo en redes sociales.

Mientras mi persona visualizaba en plena crisis económica como consecuencia de la pandemia a una Dominicana, convertida en la punta del iceberg de la tecnología que estaba aflorando en ese momento, aprovechando ese momentum, el gobierno se quedó en la superficie. No se desplegó una misión diplomática agresiva ni se creó una “Task Force” para capitalizar el interés de Musk. Años más tarde, vimos cómo estados de México, como Nuevo León, ejecutaron exactamente la visión que propusimos aquel día, persiguiendo estratégicamente a Musk hasta asegurar inversiones milmillonarias. Ellos entendieron que Musk no es solo un empresario, es un validador de marca país.

El Síndrome de la Vitrina: El error de ignorar al estratega

El episodio del Tesla es la metáfora perfecta del “Síndrome de la Vitrina” que ha marcado al PRM: se preocupan obsesivamente por que el escaparate se vea moderno y ecológico, pero descuidan la logística del almacén.

Cuando un político prioriza el like sobre el PIB, la oportunidad se evapora. Aquel 16 de agosto, el país no necesitaba un presidente que “manejara” un coche eléctrico; necesitaba un equipo de pensantes en estrategia que “manejara” el interés del hombre más rico del mundo para transformar nuestra matriz productiva.

La complejidad del poder frente a la evidencia de los resultados

Soy plenamente consciente de que los entresijos del poder global y la alta economía se mueven mediante engranajes invisibles y presiones geopolíticas a menudo incomprensibles para un simple mortal que analiza la escena desde fuera. No pretendo simplificar la gestión del Estado, que siempre es más ardua de lo que parece. Sin embargo, la realidad es obstinada y los hechos son contundentes: si años más tarde, estados de México —enfrentando desafíos de seguridad y gobernabilidad incluso mayores que los nuestros— lograron estructurar una oferta lo suficientemente atractiva para seducir el capital de Elon Musk y asegurar una Gigafactory, la interrogante es inevitable y dolorosa: ¿Por qué República Dominicana, teniendo la ventaja inicial del momentum y la estabilidad política, no pudo? La diferencia entre la complejidad y la inacción suele llamarse falta de visión estratégica.

Lecciones para el futuro

Hoy, en un 2026 donde la Inteligencia Artificial y las energías renovables dictan la pauta global, no podemos permitirnos repetir el error del Tesla. La diferencia entre un político y un estratega es que el primero celebra la tendencia del día, mientras el segundo construye la industria de la década.

Aquel comentario no fue una crítica aislada, fue una advertencia sobre la falta de profundidad estratégica que hoy le pasa factura a la percepción de eficiencia del gobierno. La próxima vez que la innovación toque a nuestra puerta, espero que no nos encuentre buscando un cargador para el coche, sino firmando el contrato que cambie el destino económico de la nación.

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