Melania Trump rompió su habitual silencio público para desmentir, desde la propia Casa Blanca, cualquier vínculo con Jeffrey Epstein, el financiero fallecido en prisión en 2019 mientras enfrentaba cargos por tráfico sexual de menores. La comparecencia, calificada como inusual incluso por sus propios aliados, llegó en un momento de creciente presión mediática y política sobre las conexiones del entorno de su esposo con el caso más escandaloso de la última década en Estados Unidos.
Las palabras de Melania Trump sobre Epstein
Con un tono directo y sin concesiones, la primera dama fue contundente desde el inicio de su intervención: “Las mentiras que me vinculan con el vergonzoso Jeffrey Epstein deben acabar hoy mismo”. Subrayó que nunca mantuvo amistad ni relación alguna con Epstein ni con su cómplice, Ghislaine Maxwell, la empresaria británica condenada en 2021 por facilitar el abuso sexual de menores.
Melania también desmintió una de las versiones que más circuló en redes sociales: que habría sido presentada a Donald Trump por el propio Epstein. Según relató, conoció a su esposo en 1998 y ambos contrajeron matrimonio en 2005 en Mar-a-Lago, Florida, sin que Epstein tuviera ningún papel en ese encuentro. Asimismo, negó haber sido víctima de sus actividades delictivas.
La primera dama reconoció haber coincidido con Epstein en eventos sociales y haber recibido invitaciones a sus fiestas, algo que, según explicó, era habitual en los círculos de Nueva York y Palm Beach donde ambos se movían. Sin embargo, insistió en que nunca fue testigo de ninguna de sus actividades ilícitas ni tuvo conocimiento de ellas en aquel momento.
El origen de la controversia: correos y documentos judiciales
El discurso de Melania Trump responde directamente a la oleada de especulaciones desatada tras la publicación de correos y documentos por parte del Congreso y el Departamento de Justicia. En esos archivos, su nombre aparece mencionado junto al de otras figuras públicas, lo que alimentó teorías en redes sociales sobre una supuesta relación más estrecha con Epstein.
La primera dama abordó uno de esos documentos de forma específica: un correo de 2002 enviado por Ghislaine Maxwell al que ella respondió brevemente. “Mi respuesta cortés a su correo electrónico no es más que una nota de cortesía”, aclaró, rechazando que ese intercambio implique ningún tipo de relación indebida. También destacó que su nombre no figura en ningún documento judicial vinculado directamente al caso.
El contexto en el que se produce esta comparecencia es especialmente sensible. Los documentos desclasificados mencionan a Donald Trump en más de 6.000 ocasiones, lo que ha intensificado el escrutinio sobre su entorno más cercano. La primera dama fue explícita al señalar que su esposo se distanció de Epstein en cuanto comenzó a emerger información negativa sobre él, y recordó que otros ejecutivos y figuras públicas atravesaron circunstancias similares al conocerse los detalles del caso.
Entre los puntos centrales que Melania Trump quiso dejar establecidos en su intervención figuran los siguientes:
- Nunca tuvo amistad ni relación con Jeffrey Epstein ni con Ghislaine Maxwell.
- No fue víctima de Epstein ni fue presentada a Donald Trump por él.
- Conoció a Epstein en el año 2000 durante un evento social, sin conocimiento de sus actividades ilícitas.
- Nunca viajó en el avión privado de Epstein ni visitó su isla privada.
- Su nombre no aparece en ningún documento judicial del caso como parte implicada.
Un llamado a la rendición de cuentas
Más allá de la defensa personal, Melania Trump aprovechó su intervención para lanzar un mensaje político. Al concluir su discurso, hizo un llamado directo al Congreso de Estados Unidos para que garantice una rendición de cuentas completa en torno al caso Epstein y, sobre todo, en favor de sus víctimas. Con ello, intentó desplazar el foco de la narrativa: de las especulaciones sobre su persona hacia la exigencia de justicia para quienes sí sufrieron los abusos documentados.
La comparecencia de la primera dama se produce en un ambiente de escrutinio sin precedentes sobre las conexiones de Epstein con el poder político y económico de Estados Unidos. Epstein fue arrestado por primera vez en 2008 por delitos relacionados con la prostitución de menores, y nuevamente en 2019, año en que murió en su celda del Centro Correccional Metropolitano de Nueva York en circunstancias que siguen siendo objeto de debate público. Su muerte fue clasificada oficialmente como suicidio, aunque la controversia en torno a ese dictamen nunca se ha disipado del todo.
Con este discurso, Melania Trump buscó cerrar un capítulo que, según sus propias palabras, ha dañado su reputación durante años a través de “numerosas imágenes falsas y declaraciones”. Si lo consigue o si la publicación de nuevos documentos reabre el debate es una pregunta que el propio Congreso, con su investigación en curso, tendrá que responder.

