La intervención militar en Cuba ha dejado de ser una hipótesis lejana para convertirse en un escenario que el Pentágono está preparando con urgencia operativa. Según reveló USA Today, dos fuentes anónimas confirmaron que los preparativos militares están avanzando con un objetivo concreto: tener las operaciones listas para que el presidente Donald Trump pueda dar la orden en cualquier momento, sin necesidad de previo aviso público.
Lo que revelan las fuentes sobre los planes del Pentágono
A diferencia de la estrategia empleada durante la ofensiva contra Irán, donde los movimientos de tropas se anunciaron de forma abierta y deliberada, el enfoque hacia Cuba apunta a la discreción. Las fuentes consultadas por USA Today señalan que esta diferencia no es casual: se trata de mantener la presión máxima sobre el régimen sin revelar el momento exacto de una posible acción. El Pentágono confirmó en un comunicado que está evaluando diversas contingencias y que actuará conforme a las instrucciones del presidente.
El contexto que rodea estos preparativos es igualmente significativo. En enero de este año, la administración Trump limitó los envíos de petróleo a la isla como parte de una estrategia de presión económica destinada a forzar cambios políticos en el gobierno de Miguel Díaz-Canel. Esa medida, sin embargo, no ha producido los resultados esperados, lo que habría acelerado la consideración de opciones más contundentes dentro de la Casa Blanca.
La intervención militar en Cuba y el doble frente diplomático
Lo que hace especialmente complejo este escenario es que la presión militar convive con una vía paralela de negociación. La administración Trump estaría preparando un acuerdo económico con Cuba que podría incluir el levantamiento parcial de restricciones de viaje para ciudadanos estadounidenses. Aunque no se ha confirmado una fecha para el anuncio, las conversaciones explorarían también la posibilidad de negociar la salida de Díaz-Canel del poder y establecer marcos de entendimiento en sectores estratégicos.
Esta dualidad —presión militar por un lado, apertura económica por otro— refleja una táctica de máxima presión que Trump ya ha aplicado en otros escenarios geopolíticos. La lógica es clara: ofrecer una salida negociada mientras se mantiene sobre la mesa la amenaza de una acción directa. El propio presidente ha alimentado esa ambigüedad al afirmar públicamente que tiene la capacidad de “tomar Cuba, de alguna forma”, sin precisar qué forma adoptaría esa acción.
Por qué Cuba vuelve al centro de la agenda de Trump
Aunque la atención internacional se ha concentrado en las tensiones con Irán, Cuba ha reaparecido con fuerza en el tablero de prioridades de la administración. Las razones son múltiples:
- El fracaso de las sanciones económicas para producir un cambio de régimen visible.
- La presión de sectores del exilio cubano en Florida, un estado clave para la base electoral republicana.
- El interés estratégico de reducir la influencia de actores como Rusia y China en el Caribe.
- La voluntad de Trump de proyectar una imagen de liderazgo hemisférico firme.
Cada uno de estos factores contribuye a explicar por qué la posibilidad de una intervención militar en Cuba no se descarta en los círculos de poder de Washington. La pregunta que nadie responde aún con certeza es si Trump optará por la vía diplomática antes de que los preparativos del Pentágono se conviertan en algo más que una contingencia sobre el papel.

