Carlos Guzmán, exalcalde de Santo Domingo Norte, lleva más de dos años fuera del escenario político formal, pero su nombre no ha dejado de circular en los pasillos de los tres principales partidos del país. El Partido Revolucionario Moderno (PRM), el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y el Partido Fuerza del Pueblo (FP) han manifestado interés en abrirle las puertas de cara a las elecciones municipales de 2028, convirtiendo su silencio en uno de los enigmas más comentados de la política dominicana.
Por qué tres partidos persiguen al mismo candidato
Que una misma figura despierte el apetito simultáneo de fuerzas políticas tan distintas no es casualidad. Carlos Guzmán construyó durante su gestión al frente del Ayuntamiento de Santo Domingo Norte una imagen de gestor cercano, capaz de moverse con comodidad entre sectores populares y élites locales. Ese capital político, lejos de evaporarse con su salida del cargo, parece haberse consolidado en la memoria colectiva del municipio.
Desde su retiro institucional, Guzmán ha mantenido una presencia discreta pero constante: aparece en eventos religiosos, acompaña a familias en momentos de duelo y, según fuentes cercanas a su entorno, brinda apoyo diario a ciudadanos en el sector salud. Es precisamente esa continuidad silenciosa la que alimenta la percepción de que nunca se fue del todo, y la que convierte su eventual regreso en un activo electoral codiciado por cualquier organización que aspire a competir en Santo Domingo Norte.
- El PRM, como partido oficialista, busca consolidar su dominio en los municipios del Gran Santo Domingo.
- El PLD necesita recuperar terreno en territorios donde históricamente fue fuerte.
- El FP, partido del expresidente Leonel Fernández, apuesta por figuras con arraigo local para proyectarse en 2028.
El legado que dejó Carlos Guzmán en Santo Domingo Norte
Al despedirse del Ayuntamiento, Guzmán eligió una metáfora que resumía tanto su orgullo de gestión como su generosidad política. Refiriéndose a la alcaldesa que lo sucedió, Betty Gerónimo, declaró: “La avioneta que está en la entrada del Higüero, yo se la dejo a ella a 600 mil pies de altura, ojalá que ella la pueda llevar a 5 mil, a 10 mil o a 15 mil, eso beneficia al municipio.” La frase, leída entre líneas, era también una declaración de principios: el progreso del municipio por encima de las disputas personales.
Esa actitud ha marcado su comportamiento desde entonces. A pesar de haber recibido ataques políticos durante y después de su gestión, Guzmán ha optado por el silencio como respuesta. No ha respondido a las críticas ni ha alimentado polémicas públicas, una postura que, paradójicamente, ha incrementado su credibilidad ante sectores que valoran la mesura en un ambiente político dominicano frecuentemente marcado por el ruido.
En sus propias palabras, la clave está en la capacidad de reinventarse: “Otros decían, Carlos se va a poner loco. No, yo no me pongo loco, yo soy un tipo que me reinvento fácilmente”, afirmó ante su audiencia en el acto de despedida. Esa narrativa de resiliencia personal ha calado entre sus seguidores, quienes ven en ella no una retirada, sino una pausa estratégica.
La pregunta que nadie en el municipio puede responder aún
Con el calendario electoral de 2028 todavía lejano pero ya presente en los cálculos de los operadores políticos, la incógnita central sigue siendo la misma: ¿bajo qué bandera regresaría Carlos Guzmán? Su trayectoria lo vincula con distintas fuerzas, y ninguna de las tres organizaciones que lo corteja puede asumir su adhesión como un hecho consumado. Él, por su parte, no ha dado señales públicas que inclinen la balanza en ninguna dirección.
Lo que sí resulta evidente es que su figura trasciende las fronteras partidarias. En un sistema político donde la lealtad orgánica suele ser el primer criterio de selección de candidatos, el hecho de que tres partidos compitan por un mismo nombre revela tanto la escasez de liderazgos municipales sólidos como el peso específico que Guzmán ha acumulado fuera de los aparatos. Según el portal Junta Central Electoral, las elecciones municipales de 2028 definirán el control de más de 150 ayuntamientos en todo el país, lo que eleva aún más el valor estratégico de cada candidatura competitiva.
Mientras tanto, los ciudadanos de Santo Domingo Norte observan, esperan y, en muchos casos, presionan. La pregunta que circula en los barrios del municipio no es si Carlos Guzmán volverá, sino cuándo y con quién. La respuesta, por ahora, la guarda él solo.

