Cuando José Ignacio Paliza asumió la presidencia del Partido Revolucionario Moderno (PRM) en 2018, recibió una organización política con apenas un senador y 50 diputados, y un resultado presidencial del 35% en las elecciones de 2016. Ocho años después, deja una estructura consolidada en el poder, con mayorías históricas en ambas cámaras legislativas y dos victorias presidenciales consecutivas. Ese trayecto, de la resistencia opositora a la hegemonía institucional, define el legado político más relevante de su gestión.
José Ignacio Paliza y la reconstrucción de un partido desde cero
El punto de partida no era prometedor. El PRM, fundado en 2014 tras la ruptura con el Partido Revolucionario Dominicano, llegó a las elecciones de 2016 como una fuerza emergente sin estructura territorial consolidada. Paliza, quien se había forjado como legislador —primero como diputado y luego como senador—, entendió que la viabilidad del partido dependía de su capacidad para construir alianzas y proyectar una imagen de alternativa creíble frente al Partido de la Liberación Dominicana (PLD), que entonces dominaba el escenario político dominicano.
Su elección como presidente del PRM en 2018 fue en sí misma un hito: fue el primer líder del partido elegido mediante voto directo, a diferencia de los presidentes transitorios designados durante la etapa fundacional. Ese mandato democrático interno le otorgó una legitimidad que usó para articular la estrategia de alianzas que resultaría decisiva en 2020. La coalición que construyó permitió al PRM ganar la presidencia en primera vuelta, conquistar la mayoría en el Senado y en la Cámara de Diputados, y hacerse con el control de la mayoría de los municipios del país.
Lo que revelan los números: del 35% al 57% en ocho años
Los datos electorales cuentan la historia con precisión. En 2016, el PRM obtuvo el 35% de los votos en la contienda presidencial. En 2020, esa cifra saltó al 52%, suficiente para ganar en primera vuelta. En 2024, bajo la conducción de José Ignacio Paliza como director de campaña, el partido alcanzó el 57%, lo que representó un incremento de casi medio millón de votos respecto al ciclo anterior. Ese crecimiento sostenido no es un accidente: refleja una estrategia de expansión territorial y consolidación de base que Paliza ejecutó de forma metódica durante su mandato.
En el plano legislativo, los resultados son igualmente contundentes. Al inicio de su gestión, el partido contaba con:
- 1 senador
- 50 diputados
Al cierre de su presidencia, el PRM acumula:
- 29 senadores
- 146 diputados
Este último dato tiene una dimensión histórica: la mayoría calificada obtenida en la Cámara de Diputados en 2024 no tiene precedentes en la historia democrática del país, según recoge el propio balance de su gestión.
Reformas internas y la unidad que nadie esperaba sostener
Más allá de los resultados electorales, la gestión de Paliza al frente del PRM estuvo marcada por transformaciones estructurales que redefinieron el funcionamiento interno del partido. Durante su mandato se aprobaron reformas estatutarias que incluyeron modificaciones para permitir la reelección presidencial y regulaciones sobre los cargos de quienes aspiran a la candidatura presidencial, cambios que generaron debate pero que se procesaron sin fracturas visibles en la organización.
La cohesión interna fue, quizás, el activo más difícil de preservar. En un partido que nació de una ruptura y que creció absorbiendo corrientes diversas, mantener la unidad durante dos ciclos electorales consecutivos —y en el ejercicio del poder, que suele ser más corrosivo que la oposición— representó un desafío de gestión política permanente. Paliza también fue portavoz del partido en momentos de alta tensión institucional, como los casos de funcionarios vinculados al crimen organizado, situaciones que pusieron a prueba la capacidad de comunicación y contención del liderazgo partidario.
En el plano simbólico, el partido adquirió durante esta etapa su propia Casa Nacional, dejando atrás el local alquilado en la Avenida César Nicolás Penson. Un detalle menor en apariencia, pero que refleja el salto institucional de una organización que pasó de la precariedad opositora a la solidez de un partido de gobierno.
El relevo: Abinader asume el PRM en un contexto radicalmente distinto
El ciclo que cierra José Ignacio Paliza en 2026 deja al PRM en una posición que él mismo no encontró al llegar. El presidente Luis Abinader asume ahora la conducción del partido desde la cúspide del poder ejecutivo, en un escenario sin comparación con el que enfrentó Paliza cuando construía la organización desde la oposición. Ese contraste define también el alcance del legado: transformar un partido es más difícil que administrar uno ya consolidado. Para conocer más sobre la estructura y estatutos del Partido Revolucionario Moderno, puede consultarse su sitio oficial. El reto que hereda Abinader es sostener lo que Paliza edificó.

