Una intensa tormenta azotó este fin de semana el noreste de Estados Unidos, dejando a más de un millón y medio de dominicanos afectados, junto a otras comunidades de origen hispano y caribeño residentes en ocho estados de la región. El fenómeno no solo paralizó el tráfico aéreo y dejó miles de hogares sin electricidad, sino que también cobró al menos una vida humana y desató un estado de emergencia que se extendió durante dos días consecutivos.
Los dominicanos afectados por la tormenta en ocho estados del noreste
La comunidad dominicana, una de las más numerosas y arraigadas en la costa este de Estados Unidos, sintió de lleno el impacto del temporal. Los estados de Nueva York, Nueva Jersey, Pensilvania, Connecticut, Maryland, Delaware, Massachusetts y Rhode Island concentran la mayor parte de la diáspora dominicana en el país, y todos ellos fueron alcanzados por las fuertes lluvias y los vientos que caracterizaron al fenómeno meteorológico durante el fin de semana.
Las consecuencias materiales fueron inmediatas y generalizadas. Cientos de vuelos fueron cancelados o suspendidos en los principales aeropuertos de la región, afectando a viajeros que intentaban conectar con la isla o desplazarse dentro del territorio estadounidense. A ello se sumaron cortes masivos de electricidad en miles de hogares, inundaciones en calles, avenidas y autopistas, anegamientos en viviendas y negocios, y la caída de miles de árboles que bloquearon vías y causaron daños estructurales.
Según el seguimiento aéreo de FlightAware, los retrasos en vuelos continuaban este lunes en toda la región, mientras el Servicio Meteorológico Nacional pronosticaba lluvias moderadas para los próximos días, lo que sugiere que la normalización del tráfico aéreo podría tardar más de lo esperado.
Una muerte y estado de emergencia en Nueva York
El epicentro más dramático de la tormenta fue Nueva York, donde la gobernadora Kathy Hochul declaró el estado de emergencia el viernes y lo mantuvo durante el sábado ante la magnitud del temporal. La ciudad no solo registró inundaciones severas en zonas como Howard Beach, Queens, y Staten Island, sino que también lamentó la muerte de Leighton Brown, de 56 años, empleado de la Autoridad de Vivienda de Nueva York (NYCHA), quien falleció el sábado por la tarde tras ser golpeado por un árbol caído en el barrio de East New York, en Brooklyn.
La Oficina de Manejo de Emergencias informó que cerca de 3,000 usuarios quedaron sin electricidad el domingo, principalmente en el sur de Staten Island, aunque el suministro fue restablecido en gran medida durante la tarde. La rapidez en la respuesta evitó que la cifra de afectados por cortes eléctricos se extendiera durante más tiempo, aunque los daños en infraestructura vial y residencial seguían siendo visibles al cierre del fin de semana.
- Inundaciones graves en Howard Beach, Queens y Staten Island
- Cerca de 3,000 hogares sin electricidad en el sur de Staten Island
- Muerte de Leighton Brown, empleado de NYCHA, por árbol caído en Brooklyn
- Estado de emergencia declarado el viernes y sábado por la gobernadora Hochul
Lo que el temporal canceló: conciertos, partidos y vuelos
Más allá de los daños materiales y humanos, la tormenta trastocó la agenda cultural y deportiva de la región. Entre los eventos suspendidos destacó el concierto de Ed Sheeran en el Gillette Stadium, así como el partido de cierre de temporada entre los Orioles de Baltimore y los Yankees de Nueva York, dos de los encuentros más esperados del fin de semana en el noreste del país.
La acumulación de cancelaciones, retrasos y suspensiones dibujó un panorama de parálisis regional que afectó de manera desproporcionada a las comunidades inmigrantes, entre ellas la dominicana, cuyos miembros dependen en gran medida del transporte aéreo para mantener el vínculo con sus familias en la isla. Con más de un millón y medio de dominicanos afectados directa o indirectamente por el temporal, el impacto de esta tormenta trasciende lo meteorológico y se convierte en un hecho de alcance comunitario con consecuencias que aún están siendo evaluadas.

