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Cuba rechaza expulsión de diplomáticos en RD por presiones de EE. UU.

Cuba rechaza expulsión de diplomáticos en RD por presiones de EE. UU.

La expulsión de diplomáticos cubanos en República Dominicana desató una crisis diplomática entre La Habana y Santo Domingo que trasciende las fronteras de ambos países. El Gobierno cubano reaccionó con dureza ante la solicitud formal del Ministerio de Relaciones Exteriores dominicano (MIREX) de retirar a varios miembros de su misión diplomática, y apuntó directamente a Washington como el verdadero artífice de la decisión. Lo que en apariencia es un movimiento bilateral esconde, según Cuba, una estrategia más amplia de aislamiento regional impulsada por Estados Unidos.

Lo que revela el comunicado cubano sobre la presión de EE. UU.

A través de un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba (Minrex), La Habana rechazó de forma enérgica la medida y sostuvo que sus diplomáticos han actuado en todo momento conforme a la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961 y respetando las leyes dominicanas. Para el Gobierno cubano, no existe ninguna justificación válida que sustente el retiro solicitado.

El texto del comunicado es explícito: “No hay otra explicación para esta acción que no sea el sometimiento del Gobierno de República Dominicana a las presiones del Gobierno estadounidense”, que busca deteriorar los vínculos de Cuba con otros países de la región. La acusación no es menor. Cuba coloca a Santo Domingo en el rol de ejecutor de una política exterior diseñada en Washington, lo que añade una carga política considerable a un incidente que el MIREX dominicano intentó manejar con discreción a través de canales diplomáticos.

Para reforzar su argumento, La Habana recordó que no es la primera vez que las autoridades dominicanas adoptan posiciones alineadas con los intereses de Estados Unidos. El comunicado cita dos antecedentes concretos que, a juicio de Cuba, forman un patrón de conducta:

  • La exclusión de Cuba de la X Cumbre de las Américas.
  • Cambios en las votaciones de República Dominicana relacionadas con el embargo estadounidense en la Asamblea General de la ONU.

Ambos episodios, según La Habana, evidencian una tendencia del Gobierno dominicano a subordinar sus decisiones de política exterior a los dictados de Washington, en detrimento de sus relaciones con la isla.

La expulsión de diplomáticos y lo que Santo Domingo no explicó

El MIREX dominicano anunció formalmente la solicitud de retiro de varios diplomáticos cubanos y sus familias, otorgándoles un plazo de siete días para abandonar el país. La institución invocó las facultades del derecho internacional y la Convención de Viena como marco legal de la decisión, pero no ofreció detalles públicos sobre las razones específicas que motivaron la medida.

Sin embargo, fuentes cercanas al caso señalaron que el retiro está vinculado a supuestas actividades de inteligencia llevadas a cabo por algunos funcionarios cubanos, quienes habrían utilizado su estatus diplomático para realizar acciones consideradas incompatibles con sus funciones. Pese a la gravedad implícita de esa acusación, las mismas fuentes aclararon que los funcionarios afectados no fueron declarados formalmente personas non gratas, y que el procedimiento se gestionó de manera que no implicara una ruptura de las relaciones bilaterales.

También se descartó cualquier conexión entre esta decisión y la permanencia en territorio dominicano de cuatro atletas cubanos tras los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe. Aunque ambos hechos coincidieron en el tiempo, las fuentes insistieron en que responden a circunstancias completamente distintas y no deben interpretarse como parte de un mismo conflicto.

Entre gobiernos y pueblos: la distinción que Cuba quiso marcar

Más allá de la tensión institucional, el comunicado cubano intentó trazar una línea entre las decisiones de los gobiernos y los lazos históricos que unen a los dos pueblos. La Habana reconoció que la decisión dominicana “lesiona sensiblemente los vínculos entre los dos gobiernos”, pero confió en que no afectará “los profundos e históricos nexos existentes entre los pueblos cubano y dominicano”, construidos sobre luchas compartidas por la independencia y décadas de intercambio cultural y económico.

“El pueblo dominicano siempre tendrá la amistad y solidaridad del pueblo cubano”, concluye el texto del Minrex, en un cierre que busca preservar el capital simbólico de la relación bilateral más allá del conflicto diplomático inmediato. Es una distinción políticamente calculada: Cuba no cierra puertas, pero deja en claro quién, a su juicio, las está empujando.

Hasta el momento del cierre de esta nota, el Gobierno dominicano no había respondido públicamente a las declaraciones del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, dejando abierta una crisis cuya resolución dependerá tanto de la voluntad de ambas cancillerías como del margen de maniobra que Washington esté dispuesto a conceder.

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