El ministro de Educación, Luis Miguel De Camps, instruyó esta semana una de las medidas de bienestar estudiantil más concretas de los últimos años: duplicar la presencia de psicólogos y orientadores en las escuelas públicas del país, reduciendo el ratio de atención de un profesional por cada 300 estudiantes a uno por cada 150. La disposición, orientada al año escolar 2026-2027, marca un giro significativo en la forma en que el sistema educativo dominicano aborda la salud mental dentro de las aulas.
Por qué esta decisión sacude la política educativa dominicana
Durante años, la presencia de psicólogos y orientadores en los centros educativos públicos fue insuficiente para atender la demanda real de los estudiantes. Un solo profesional responsable de 300 alumnos difícilmente podía ofrecer acompañamiento efectivo ante situaciones de violencia escolar, crisis emocionales o problemas de convivencia. La nueva instrucción del ministro De Camps no solo reconoce esa brecha, sino que la corrige con una medida estructural: reducir a la mitad esa proporción para garantizar una atención más cercana y oportuna.
La iniciativa forma parte de una estrategia más amplia para promover la salud mental, el bienestar estudiantil y la convivencia pacífica dentro de los centros educativos. Lejos de ser un ajuste administrativo menor, representa un cambio de enfoque: el Ministerio de Educación asume que el rendimiento académico no puede desvincularse del estado emocional de los estudiantes ni del clima que se vive dentro de las escuelas.
Para ejecutar la medida, se priorizará el uso de vacantes del personal docente disponibles en el banco de elegibles, lo que convierte esta disposición también en una oportunidad de empleo para los profesionales de la orientación y la psicología que ya forman parte de ese registro oficial.
Psicólogos y orientadores: coordinación interinstitucional para hacerlo posible
La adecuación del nuevo ratio no recaerá en una sola dependencia. Según la instrucción ministerial, la coordinación estará a cargo de los viceministerios de Acreditación y Certificación Docente y de Planificación y Desarrollo, dos instancias que deberán trabajar de forma articulada para garantizar que los nuevos profesionales sean incorporados con la debida gestión técnica y administrativa.
En paralelo, el ministro De Camps ha sostenido reuniones con representantes de dos organismos clave del sector:
- Colegio Dominicano de Psicólogos (Codopsi)
- Colegio Médico Dominicano (CMD)
Estos encuentros forman parte de una agenda interinstitucional que busca fortalecer las políticas de bienestar, salud mental y acompañamiento integral. La participación de estos colegios profesionales sugiere que la implementación no será unilateral, sino construida con los actores directamente involucrados en la formación y certificación de los especialistas que llegarán a las aulas.
Lo que cambia en el aula cuando hay más acompañamiento emocional
El impacto de contar con más psicólogos y orientadores en las escuelas va más allá de la atención individual a estudiantes en crisis. Diversos estudios en el ámbito educativo señalan que una mayor presencia de estos profesionales contribuye directamente a mejorar el clima escolar, reducir los episodios de violencia entre pares y crear entornos más seguros e inclusivos para el aprendizaje. En ese sentido, la medida impulsada por De Camps apunta a transformar no solo la experiencia del estudiante que necesita apoyo, sino la dinámica colectiva de toda la comunidad educativa.
La disposición también responde a una realidad que las escuelas dominicanas han enfrentado con recursos limitados: la violencia escolar, los problemas de convivencia y las afectaciones emocionales derivadas de contextos familiares o sociales complejos. Con un profesional disponible para cada 150 estudiantes, la capacidad de detección temprana y respuesta oportuna aumenta considerablemente.
El Ministerio de Educación de la República Dominicana ha enmarcado esta iniciativa dentro de su visión de construir un sistema educativo que no solo fortalezca el desempeño académico, sino que también garantice el bienestar integral de quienes aprenden y enseñan en él. Con la incorporación de más psicólogos y orientadores en las escuelas públicas, esa visión comienza a tomar forma concreta de cara al próximo año escolar.

