El Ministerio del Interior de España ha activado la alerta ante un escalada en las redes digitales marroquíes que promueven acciones hostiles contra Ceuta. Aunque el volumen de publicaciones ha caído desde la fallida convocatoria del 15 de abril, el tono ha dado un giro inquietante: los mensajes para atacar Ceuta se han vuelto más explícitos, más violentos y más organizados, circulando en plataformas que ya participaron en intentos previos de presión sobre la frontera.
Lo que revelan los mensajes para atacar Ceuta
Analistas de la Policía Nacional y la Guardia Civil han detectado publicaciones en plataformas como TikTok y Facebook, así como en foros locales, que mezclan órdenes directas de ataque con simbología fronteriza: imágenes del vallado, banderas de España y de la Unión Europea, y consignas que llaman a “recuperar” Ceuta mediante acciones violentas. El patrón no es espontáneo. Este tipo de contenido se alinea con la línea editorial de medios cercanos a la monarquía alauita, que en los últimos días ha intensificado artículos que cuestionan la españolidad de las ciudades autónomas y refuerzan la narrativa irredentista sobre Ceuta y Melilla.
La evolución del discurso es significativa. En una primera fase, la propaganda utilizaba imágenes generadas por inteligencia artificial para asegurar falsamente que la verja permanecería abierta, buscando movilizar a migrantes concentrados en Castillejos (Fnideq). Cuando ese enfoque perdió eficacia, los responsables de las campañas viraron hacia un mensaje más duro: el nacionalismo irredentista que niega directamente la soberanía española sobre el territorio.
La sombra del Estado marroquí detrás de la presión híbrida
Informes internos de inteligencia apuntan a que el aparato estatal marroquí podría estar al tanto de estas dinámicas digitales, que nacieron de grupos informales pero que habrían evolucionado hasta convertirse en una herramienta de presión híbrida sobre la frontera española. La hipótesis que manejan las fuentes de seguridad es que estas campañas, aunque no necesariamente dirigidas desde arriba, están siendo toleradas o incluso instrumentalizadas como mecanismo de tensión política y territorial.
Este tipo de operación de influencia no es nueva en el contexto de las relaciones entre España y Marruecos. La frontera de Ceuta ha sido históricamente un punto de fricción que ambos países han gestionado con distintos grados de tensión diplomática. Lo que distingue el episodio actual es la combinación de un discurso más agresivo, la participación de plataformas de gran alcance y la posible coordinación con narrativas promovidas desde medios afines al gobierno de Rabat.
Interior refuerza el despliegue y apunta hasta septiembre
Frente a este escenario, el Ministerio del Interior ha decidido mantener el despliegue extraordinario de seguridad en Ceuta. Las unidades desplegadas incluyen:
- Unidades de Intervención Policial (UIP), especializadas en el control de disturbios y situaciones de alta tensión.
- Unidades de Prevención y Reacción (UPR), orientadas a la respuesta rápida ante incidentes en la frontera.
Ambos cuerpos continuarán operando durante las próximas semanas, con la posibilidad de extender su presencia hasta septiembre si la situación lo requiere. El objetivo es garantizar un margen operativo suficiente para prevenir desbordamientos, contener altercados y neutralizar cualquier intento de usar la frontera como palanca de presión política. Las autoridades no descartan nuevos intentos de entradas masivas si la movilización digital logra reavivar la actividad en Fnideq.
La situación en Ceuta ilustra cómo las fronteras físicas se han convertido también en escenarios de disputa digital. Los mensajes para atacar Ceuta que circulan en redes no son solo retórica: para los servicios de seguridad españoles, representan una señal de alerta que exige respuesta operativa inmediata y seguimiento de inteligencia sostenido.

