Un operativo de varios días en la zona turística de Bávaro-Punta Cana terminó con la retención de cinco autobuses conducidos por haitianos irregulares que transportaban a compatriotas indocumentados por las calles de Friusa, en la provincia La Altagracia. La acción, coordinada por el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (INTRANT), contó con el respaldo de agentes de la DIGESETT y la COMIPOL, y dejó al descubierto un patrón de irregularidades que va más allá de la situación migratoria de los conductores.
Lo que reveló el operativo en Friusa
Durante el operativo de supervisión y fiscalización, las autoridades inspeccionaron un total de 19 vehículos en distintos puntos de la zona turística, incluyendo autobuses, microbuses de transporte de pasajeros y turístico, buggies y vehículos four wheel que circulaban de forma irregular. Las intervenciones se fundamentaron en violaciones a los artículos 44, 74, 321 y 323 de la Ley 63-17, que regula la Movilidad, Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial en el país.
Todos los vehículos retenidos fueron trasladados al Centro de Retención La Conejita, administrado por el INTRANT en el sector Friusa, para la aplicación de las medidas correspondientes. El operativo fue liderado por la Dirección de Supervisión y Control de Sanciones del INTRANT, encabezada por Cristian Muñoz, con la participación de un número significativo de agentes de ambas instituciones de seguridad.
El desglose: haitianos irregulares, buggies sin permiso y autobuses turísticos fuera de norma
El detalle de los vehículos retenidos ilustra la magnitud del problema detectado en la zona. Entre las unidades intervenidas se identificaron tres categorías claramente diferenciadas:
- Dos autobuses y tres microbuses operados por dos dominicanos y tres haitianos en situación migratoria irregular, destinados al transporte de personas de su misma nacionalidad indocumentada.
- Nueve buggies y vehículos four wheel que circulaban sin cumplir con los requisitos legales establecidos por el INTRANT.
- Cuatro autobuses de transporte turístico que, al carecer de la perisología del INTRANT, generaban desorden operativo en el Aeropuerto de Punta Cana.
La presencia de haitianos irregulares al volante de unidades de transporte colectivo en una de las zonas turísticas más concurridas del país añade una dimensión migratoria al problema de fiscalización vial, que las autoridades no pasaron por alto. No se trata únicamente de vehículos sin documentación, sino de redes informales de movilidad que operan al margen de cualquier control estatal.
Por qué estos operativos se extenderán a todo el país
El operativo en Bávaro no es un hecho aislado. Responde a una política de supervisión impulsada por el director ejecutivo del INTRANT, Juan Manuel Méndez García, quien ha hecho del cumplimiento estricto de la Ley 63-17 una prioridad institucional. Bajo su gestión, el organismo ha anunciado que estas jornadas de fiscalización se extenderán progresivamente a otras regiones del país, abarcando el transporte turístico, de pasajeros, de carga y privado.
La elección de Bávaro como escenario inicial no es casual. La zona concentra una alta densidad de vehículos de transporte informal que operan en el entorno de hoteles, playas y el aeropuerto internacional, muchos de ellos sin perisología vigente ni conductores habilitados. El hallazgo de haitianos irregulares conduciendo unidades de transporte colectivo en ese contexto refuerza la urgencia de ampliar los controles a escala nacional, antes de que el desorden documentado en Friusa se replique en otros destinos turísticos del país.

