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Abinader: sacar a RD del Mapa del Hambre es su legado mayor

Abinader: sacar a RD del Mapa del Hambre es su legado mayor

Ante representantes de decenas de naciones reunidos en Roma, el presidente Luis Abinader eligió una sola respuesta cuando le preguntaron por su mayor legado: haber contribuido a que la República Dominicana saliera oficialmente del Mapa del Hambre de la FAO. No mencionó autopistas ni reformas institucionales como su primera satisfacción. Mencionó el hambre, y su reducción, como el hecho que define su paso por el poder.

El anuncio que sacudió el Foro de la Alimentación de la FAO

Durante su intervención en el Foro de la Alimentación de la FAO, celebrado esta semana en Roma, Abinader fue directo: “Hoy comparezco ante ustedes con una emoción difícil de expresar. Mi país, la República Dominicana, ha salido oficialmente del Mapa del Hambre de la FAO”. La declaración no fue solo un anuncio estadístico; fue el cierre simbólico de un proceso que, según el mandatario, pasó de ser una aspiración a convertirse en el eje prioritario de su gobierno.

El director general de la FAO, Qu Dongyu, no escatimó en reconocimiento. En una reunión bilateral con Abinader, lo calificó como un gran líder y afirmó que este logro será recordado en la historia. Qu Dongyu también aprovechó el encuentro para instar a fortalecer la cooperación internacional y promover la participación de las mujeres en la toma de decisiones, como vía para avanzar hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

“Si me preguntan cuál de esos logros me produce mayor orgullo, mi respuesta será sencilla: haber contribuido a que mi país saliera del Mapa del Hambre”, reiteró Abinader ante el foro, en una frase que sintetiza la narrativa central de su administración frente al mundo.

Las cifras detrás del Mapa del Hambre: lo que revelan dos décadas de datos

El argumento de Abinader no descansa únicamente en el simbolismo. Los números que presentó en Roma trazan una curva de transformación sostenida a lo largo de veinte años. La subalimentación en República Dominicana cayó del 21.3 % en 2006 a menos del 2.5 % en 2025, un descenso que ubica al país por debajo del umbral que la FAO establece para considerar que una nación ha erradicado el hambre como problema estructural.

Detrás de ese indicador hay una cadena de variables que el presidente desglosó ante los delegados internacionales. La estrategia, explicó, se articuló sobre dos ejes fundamentales:

  • Incrementar la disponibilidad de alimentos mediante el impulso a la producción agropecuaria nacional.
  • Mejorar los ingresos reales de los hogares para ampliar el acceso efectivo a esos alimentos.

Los resultados de esa doble apuesta son contundentes. Entre 2004 y 2024, la producción de alimentos por habitante creció un 122.3 %. En el mismo período, de 2015 a 2025, el ingreso real por habitante aumentó un 43.7 %. La pobreza monetaria descendió del 41.1 % al 17.3 %, y la pobreza extrema se redujo del 8.7 % al 2.2 %. La producción nacional cubre hoy más del 85 % de la demanda alimentaria del país, un resultado que Abinader atribuyó al esfuerzo conjunto de los productores agropecuarios y al respaldo del Estado a través de financiamiento y tecnología.

Programas sociales que convirtieron las cifras en platos servidos

Más allá de los indicadores macroeconómicos, Abinader subrayó que la lucha contra el Mapa del Hambre se tradujo en intervenciones concretas que llegaron a millones de familias. Los programas sociales de acceso a alimentos alcanzaron una escala sin precedentes en la historia reciente del país:

  • Más de 2.2 millones de estudiantes reciben alimentación escolar.
  • Más de 1.4 millones de hogares son respaldados con subsidios alimentarios.
  • Los comedores económicos distribuyen más de 183,000 raciones diarias de comida caliente gratuita.

“El hambre no vacía solamente un plato. Puede vaciar también de oportunidades una vida entera”, afirmó el presidente, en una de las frases más citadas de su discurso. Con esa imagen, Abinader intentó desplazar el debate desde los indicadores hacia las consecuencias humanas: un niño con hambre no solo sufre desnutrición, pierde también capacidad de aprender, de proyectarse, de romper el ciclo de la pobreza.

Salir del mapa no significa detenerse: los desafíos que vienen

El presidente fue enfático en que la salida del Mapa del Hambre no representa el punto final de la agenda alimentaria dominicana. El siguiente reto, advirtió, es avanzar hacia dietas accesibles y saludables, fortalecer la educación alimentaria y blindar la producción frente a los efectos del cambio climático. En esa línea, destacó el Plan de Acciones Anticipatorias frente a la Sequía Agrícola 2026-2027, diseñado para reducir el impacto de los períodos de sequía sobre la producción nacional y garantizar la continuidad de los avances logrados.

Abinader cerró su intervención con un mensaje que mezcla balance y compromiso: agradeció el apoyo de la FAO y la colaboración de las instituciones públicas dominicanas, e insistió en que el desarrollo de un país solo tiene sentido cuando se traduce en mejores condiciones de vida para sus ciudadanos. Su deseo final fue tan concreto como político: que ninguna familia dominicana deba concentrar su energía únicamente en conseguir su próxima comida. Para él, ese día representaría uno de sus mayores orgullos como presidente.

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