Brasil vive los días más tensos de su ciclo electoral. Con menos de una semana para la segunda vuelta, Flavio Bolsonaro se mantiene como Bolsonaro líder en los sondeos frente a Luiz Inácio Lula da Silva, quien apuesta todo a una carta que pocos candidatos han logrado jugar con éxito: movilizar a los millones de ciudadanos que simplemente no fueron a votar en la primera ronda.
Por qué Bolsonaro llega con ventaja a la recta final
El desempeño de Flavio Bolsonaro en la primera vuelta sorprendió a propios y extraños. Hijo del expresidente Jair Bolsonaro —quien cumple actualmente una condena de 27 años por intento de golpe de Estado—, el candidato heredó una base electoral sólida y se benefició de un factor que sus asesores conocían bien: la oposición llegó fragmentada al primer turno.
Esa fragmentación ahora se convierte en su principal activo. Figuras como Ronaldo Caiado, Romeu Zema y Augusto Cury —este último cortejado sin éxito por Lula— han expresado su respaldo a Bolsonaro de cara a la segunda vuelta. Entre los tres acumularon más de 6 millones de votos en la primera ronda, un caudal que, bien capitalizado, podría ser determinante para consolidar la ventaja que hoy muestran las encuestas.
Bolsonaro también ha ajustado su discurso para ampliar su base. En un giro que llamó la atención, respaldó la propuesta del gobierno de Lula de reducir la jornada laboral a 40 horas semanales, una medida que había criticado con dureza en el pasado. Además, garantizó que sus recortes de gasto no afectarán a los sectores más vulnerables y se comprometió a incrementar las pensiones, buscando neutralizar uno de los argumentos más efectivos de su rival.
La apuesta de Lula: los 33 millones que no votaron
Lula sabe que los números actuales no le favorecen, pero también sabe que Brasil guarda una reserva electoral sin explotar. En la primera vuelta, 33 millones de personas no ejercieron su voto, una cifra que en cualquier otro país resultaría excepcional, pero que en Brasil responde a una dinámica estructural: aunque votar es una obligación legal, las multas por abstención son tan bajas que el ausentismo ronda históricamente el 20%.
Para el expresidente, esos 33 millones representan la diferencia entre la derrota y la remontada. Su estrategia se concentra en tres estados del sudeste donde la abstención fue más alta y donde, paradójicamente, Bolsonaro obtuvo sus mejores resultados en la primera ronda: São Paulo, Minas Gerais y Río de Janeiro. Movilizar aunque sea una fracción de ese electorado dormido en esas plazas podría reconfigurar el mapa electoral.
En paralelo, Lula ha desplegado un paquete de propuestas dirigidas a los sectores más golpeados económicamente:
- Ayudas directas para los hogares más empobrecidos.
- Subsidios a los combustibles para aliviar el costo de vida.
- Condonación de deudas para pequeñas empresas.
- Acceso a créditos con tasas de interés preferenciales.
- Uso intensivo de redes sociales como eje de su campaña de movilización.
La oferta programática busca contrastar con la imagen de austeridad que proyecta Bolsonaro, aunque ambos candidatos han moderado sus posiciones en estas últimas semanas para disputar el centro del electorado.
Lo que revelan las encuestas a días del cierre
Los sondeos más recientes proyectan una victoria de Bolsonaro líder por un margen de cuatro puntos porcentuales, una diferencia que resulta llamativa porque es casi idéntica a la que las mismas encuestadoras asignaban a Lula antes de la primera vuelta, cuando el resultado final fue mucho más ajustado de lo previsto. Ese antecedente alimenta la incertidumbre y mantiene viva la posibilidad de una sorpresa.
Brasil llega así a su semana decisiva con dos candidatos que han recalibrado sus mensajes, una base de abstencionistas que podría inclinar la balanza y un electorado profundamente polarizado. Si la historia reciente sirve de guía, las urnas podrían deparar, una vez más, un resultado que los modelos estadísticos no anticiparon. Para seguir los datos en tiempo real, el Tribunal Superior Electoral de Brasil publica información oficial sobre el proceso.

