Nayib Bukele, presidente de El Salvador, desafió este martes a sus críticos con una declaración que mezcla fe religiosa y determinación militar: sus fuerzas vencerán a las pandillas de Haití, sin importar las advertencias sobre la complejidad del terreno ni el poderío armado de las bandas que operan en Puerto Príncipe. El mensaje, publicado en su cuenta de la red social X, llegó en medio de una operación activa para rescatar a cuatro soldados salvadoreños secuestrados en territorio haitiano.
El desafío que nadie esperaba: fe contra pandillas en Haití
Bukele no solo respondió a las dudas, las convirtió en combustible. En su publicación, el mandatario anticipó el giro narrativo que, según él, ocurrirá cuando sus tropas logren el objetivo: “Cuando Dios nos conceda la victoria, los mismos que hoy dicen todo eso cambiarán su discurso, dirán que siempre fue fácil”. La frase apunta directamente a analistas y políticos que han advertido que las pandillas de Haití representan un desafío cualitativamente distinto al que enfrentaron las autoridades salvadoreñas durante su campaña contra las maras locales.
El argumento central de los críticos no es menor: las organizaciones criminales haitianas están mejor armadas, ejercen un control territorial más consolidado y operan en un entorno urbano caótico que las fuerzas salvadoreñas no conocen. Bukele, sin embargo, cerró su respuesta con un pasaje bíblico del Deuteronomio 28:7, en el que Dios promete entregar a los enemigos en manos de su pueblo. Para el presidente, sus soldados no van solos: son creyentes que han encomendado su misión a una fuerza superior, en contraste con las pandillas haitianas, a las que calificó abiertamente de “satánicas”.
Cuatro soldados secuestrados: el origen de la operación
La crisis comenzó con el secuestro de cuatro militares salvadoreños tras un ataque armado en una zona bajo control criminal en Haití. El incidente desencadenó el despliegue de fuerzas salvadoreñas con una misión de búsqueda y rescate que ahora se concentra en Croix-des-Bouquets, uno de los epicentros de la violencia pandillera en el país caribeño.
En esa zona operan dos de las organizaciones más temidas del país:
- 400 Mawozo: responsable de secuestros masivos y ataques a fuerzas de seguridad.
- Chen Mechan: otra banda con fuerte presencia territorial en la región.
Al frente de estas estructuras se encuentra Wilson Joseph, alias “Lanmò San Jou”, quien, según informes, grabó un video desafiando directamente a Bukele y mostrando el armamento disponible para enfrentar a los soldados salvadoreños. El gesto fue leído como una provocación calculada, y la respuesta de Bukele en redes sociales puede interpretarse, en parte, como una réplica pública a ese desafío.
Lo que revela la crítica de Humberto Salazar
El político dominicano Humberto Salazar fue uno de los primeros en articular las preocupaciones que circulan entre analistas de seguridad regional. Su argumento central: los militares salvadoreños podrían verse atrapados en una guerra urbana en territorio desconocido, enfrentando reglas de combate radicalmente distintas a las que aplicaron en El Salvador. La experiencia de Bukele contra las maras, por exitosa que haya sido, se desarrolló en un contexto donde las fuerzas del Estado conocían el terreno, la cultura y las redes de las organizaciones criminales.
Haití presenta variables diferentes. El Estado haitiano lleva años en colapso institucional, lo que significa que las pandillas de Haití no solo controlan barrios, sino que en muchos casos han sustituido al gobierno como autoridad de facto. Esa realidad convierte cualquier operación militar extranjera en un ejercicio de alta complejidad táctica y política. Bukele, no obstante, ha optado por no retroceder ante ese diagnóstico, apostando por la visibilidad de la operación y el respaldo de su base electoral, que ha seguido con fervor cada actualización del caso.
La operación continúa activa. El destino de los cuatro soldados secuestrados sigue sin resolverse públicamente, y la presión sobre Bukele crece en proporción directa al tiempo que pasa sin noticias de su liberación. Lo que comenzó como una crisis de seguridad se ha convertido también en una prueba de credibilidad para el modelo de seguridad que el presidente salvadoreño ha exportado como referente regional. Puedes seguir la situación en Haití a través de los reportes de la Organización de las Naciones Unidas, que monitorea la crisis de seguridad en el país caribeño.

