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Candidato agradece vigilancia de EE.UU. ante violencia electoral

Candidato agradece vigilancia de EE.UU. ante violencia electoral

A menos de 15 días de la primera vuelta presidencial en Colombia, la violencia electoral ha dejado de ser una advertencia para convertirse en una tragedia concreta. El candidato Abelardo de la Espriella agradeció públicamente al senador estadounidense Bernie Moreno por su pronunciamiento sobre los ataques que han golpeado su campaña, en un contexto donde el asesinato de uno de sus colaboradores más cercanos encendió alarmas dentro y fuera del país.

La violencia electoral que sacude la campaña de De la Espriella

El lunes 16 de mayo, Rogers Mauricio Devia Escobar, exalcalde de Cubarral y coordinador de la campaña de De la Espriella en ese municipio del Meta, fue asesinado mientras transitaba en motocicleta por una zona rural del departamento. El crimen no fue un hecho aislado: el propio candidato también mencionó la muerte de Fabián Cardona, otro militante de su movimiento, como parte de una misma ola de violencia política que calificó como narcoterrorismo.

Jaime Andrés Beltrán, gerente nacional de la campaña, confirmó el asesinato con visible consternación. “Con dolor y preocupación, confirmo que nuestro coordinador en Cubarral, Roger, fue asesinado. Era un apasionado y comprometido con nuestra causa política. Fue atacado al regresar a su municipio”, declaró. Por su parte, De la Espriella reaccionó con un mensaje que combinó duelo y determinación: “Con el alma rota, pero más firmes que nunca. Hoy lloramos a Rogers Mauricio Devia y a Fabián Cardona, dos patriotas asesinados cobardemente por el narcoterrorismo mientras llevaban nuestra bandera”.

Ante los hechos, la gobernadora del Meta, Rafaela Cortes, anunció la activación de un plan candado y el despliegue de uniformados en la región para esclarecer los crímenes y dar con los responsables. Sin embargo, para el equipo del candidato, las medidas locales no son suficientes frente a la magnitud de la amenaza.

Por qué el respaldo de EE.UU. importa en este momento

En ese escenario, el pronunciamiento del senador Bernie Moreno, legislador republicano de origen colombiano, adquirió un peso político significativo. Moreno no se limitó a expresar condolencias: emitió una advertencia directa con implicaciones diplomáticas. “La violencia política atroz que está ocurriendo en Colombia es absolutamente inaceptable. Se deben hacer todos los esfuerzos para proteger a los candidatos, a sus equipos y garantizar elecciones seguras sin intimidación. Estados Unidos está observando con atención“, afirmó el senador.

De la Espriella recibió ese mensaje como un espaldarazo y lo amplificó. “No toleraremos esta ola de violencia política y asesinatos contra nuestra campaña. Basta ya”, subrayó, antes de hacer un llamado explícito a la comunidad internacional para que no permanezca en silencio. Sus palabras apuntaron directamente a la responsabilidad global frente a lo que ocurre en Colombia:

  • Garantizar elecciones seguras, libres y transparentes sin intimidación.
  • Proteger las vidas de candidatos y votantes.
  • Romper el silencio internacional ante los asesinatos políticos.
  • Exigir que el mundo actúe antes de que la situación escale aún más.

“Es crucial garantizar elecciones seguras, libres y transparentes sin intimidación ni asesinatos. Las vidas de los candidatos y votantes deben ser protegidas. No más muertes. No más silencio. Colombia está observando. El mundo debe actuar”, enfatizó el candidato.

Lo que revela esta crisis sobre el clima electoral colombiano

El caso de De la Espriella no es el único que ha generado preocupación en esta recta final de la campaña presidencial, pero sí es el que ha logrado proyectar la problemática de la violencia electoral hacia la arena internacional con mayor contundencia. Que un senador estadounidense emita una declaración pública sobre la seguridad de los candidatos colombianos —y que ese gesto sea recibido como un acto de respaldo político— dice mucho sobre el nivel de desconfianza que existe frente a las instituciones locales para garantizar el proceso.

El Consejo Nacional Electoral y la Registraduría enfrentan así una presión adicional: no solo administrar los comicios, sino demostrar que el Estado colombiano puede proteger a quienes participan en ellos. Con la primera vuelta a la vuelta de la esquina, la violencia electoral se ha instalado como uno de los temas centrales del debate público, y el llamado de De la Espriella al mundo para que “actúe” refleja una percepción extendida: que Colombia, sola, no puede garantizar que sus elecciones sean seguras.

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