Dos buques de guerra de la Armada de Estados Unidos cruzaron el estrecho de Ormuz en una misión que marca un punto de inflexión en la tensión acumulada durante semanas en el Golfo Pérsico. La operación, confirmada por el Comando Central estadounidense, tiene como objetivo declarado crear las condiciones para el desminado de la zona, en un movimiento que desafía abiertamente las advertencias de Irán y que podría redefinir el equilibrio de fuerzas en una de las vías marítimas más estratégicas del planeta.
Lo que revela la primera travesía desde el 28 de febrero
Según una exclusiva del medio estadounidense Axios, citando fuentes directas de la Administración Trump, los dos navíos realizaron el trayecto de oeste a este a través del estrecho de Ormuz antes de regresar al mar Arábigo. El dato no es menor: esta es la primera vez que buques de guerra estadounidenses cruzan el estrecho desde que la tensión en la región escaló el 28 de febrero, lo que convierte esta travesía en un gesto deliberadamente simbólico además de operativo.
El Comando Central de Estados Unidos no dejó lugar a ambigüedades al describir el propósito de la misión: “crear las condiciones para la limpieza de minas”. Con esta acción, la Administración Trump busca enviar una señal de confianza a otras flotas comerciales y militares que han evitado el estrecho ante el riesgo de minas y la hostilidad iraní. El cierre efectivo del estrecho de Ormuz durante las últimas seis semanas ha provocado un incremento sostenido en los precios de los hidrocarburos y representa una amenaza directa para la estabilidad de la economía global, dado que por esta vía de apenas 34 kilómetros transita aproximadamente un quinto del petróleo mundial.
Irán responde y el escenario se complica
La respuesta iraní no tardó en llegar. Poco después del anuncio estadounidense, las autoridades de Teherán afirmaron haber logrado desviar a un destructor de la Armada de EEUU que se aproximaba al estrecho, en una declaración que contradice directamente la versión de Washington y que evidencia la disputa narrativa que acompaña a cada movimiento militar en la zona. La coincidencia en el tiempo entre ambas declaraciones —la del presidente estadounidense anunciando el inicio del desminado y la de Irán proclamando haber repelido un buque— ilustra la volatilidad del momento.
El panorama se complica aún más con la información publicada por The Wall Street Journal, según la cual la inteligencia estadounidense estima que Irán conserva miles de misiles que podría activar si logra restaurar sus capacidades balísticas durante la tregua actual. Desde Israel, funcionarios confirmaron que Teherán está trabajando activamente para reparar instalaciones de almacenamiento de misiles dañadas por la ofensiva israelí de las semanas previas, y advirtieron que el daño causado no es irreversible. Esta combinación de factores —desminado en curso, tensión diplomática activa y capacidad militar iraní en proceso de recuperación— configura un escenario en el que cada decisión tiene consecuencias que van mucho más allá del estrecho de Ormuz.
- Los dos buques cruzaron el estrecho de oeste a este y regresaron al mar Arábigo.
- Es la primera travesía de guerra estadounidense en el estrecho desde el 28 de febrero.
- El Comando Central confirmó que la misión busca preparar el desminado de la zona.
- Irán afirma haber desviado a un destructor estadounidense en el mismo período.
- La inteligencia de EEUU estima que Irán mantiene miles de misiles operativos.
- Israel advierte que las instalaciones de misiles iraníes dañadas están siendo reparadas.
La operación en el Comando Central de Estados Unidos representa el primer paso concreto hacia la reapertura segura del estrecho de Ormuz para el tráfico internacional, pero la distancia entre ese objetivo y la realidad sobre el terreno sigue siendo considerable. La capacidad de Irán para obstaculizar, amenazar o escalar —ya sea con minas, misiles o declaraciones— mantiene la incertidumbre como el único elemento verdaderamente estable en esta crisis.


