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Gobierno y arroceros buscan alternativas a crisis arancelaria

Gobierno y arroceros buscan alternativas a crisis arancelaria

El Gobierno dominicano y los productores de arroz se encuentran en una carrera contra el tiempo para encontrar salidas a la crisis arancelaria desatada por la eliminación de los aranceles a las importaciones de arroz desde Estados Unidos, un proceso derivado del acuerdo comercial DR-CAFTA que ha encendido las alarmas en uno de los sectores agropecuarios más sensibles del país. Con más de 30,000 familias dependiendo directamente de esta actividad, la presión sobre las autoridades es tan urgente como la temporada de siembra que se avecina.

La reunión que el sector arrocero esperaba

El Palacio Nacional anunció este jueves una rueda de prensa programada para el viernes, encabezada por la vicepresidenta Raquel Peña y el ministro Administrativo de la Presidencia, Andrés Bautista, junto con representantes del sector arrocero. El encuentro, fijado para las 10:00 de la mañana en el Salón Verde del Palacio Nacional, fue presentado como un espacio para ofrecer declaraciones de interés nacional, aunque el gobierno no adelantó el contenido específico de los anuncios.

La convocatoria llega apenas dos días después de que líderes de la Federación Nacional de Productores de Arroz (Fenarroz), encabezados por su presidente Marcos Rodríguez, expusieran públicamente las dificultades estructurales que enfrentan para competir con el arroz de origen estadounidense. El escenario no es nuevo, pero la apertura comercial plena del DR-CAFTA lo ha vuelto inaplazable.

Por qué la crisis arancelaria sacude a miles de productores

Rodríguez fue directo al señalar que los productores dominicanos no están en condiciones de competir en igualdad de circunstancias con sus pares estadounidenses. La brecha no es solo de precios: abarca costos de producción más elevados, ausencia de subsidios comparables, menor productividad por hectárea y acceso limitado a mecanismos de financiamiento. A esto se suma el uso de variedades híbridas de mayor rendimiento en Estados Unidos, frente a las variedades tradicionales que prefieren los consumidores dominicanos y que los agricultores locales siguen cultivando.

El impacto de esta crisis arancelaria no se limita al campo. La cadena productiva del arroz arrastra consigo a factorías, cooperativas, empleos rurales y sectores conexos como la avicultura y la ganadería. Entre 30,000 y 32,000 productores dependen directamente de esta actividad, y la incertidumbre se agudiza ante la proximidad de la temporada de siembra de noviembre y diciembre, considerada crucial para garantizar el abastecimiento nacional.

Durante el Almuerzo Corripio, espacio donde los dirigentes del sector expusieron su situación, quedó en evidencia que los agricultores enfrentan la próxima siembra sin certezas sobre las condiciones en que operarán. Los dirigentes Waskar Sigoyén, Víctor Tió y Juan Pablo Pérez plantearon con especial énfasis el problema del financiamiento para los pequeños productores, quienes carecen de los respaldos económicos necesarios para absorber la competencia de un mercado abierto.

  • Entre 30,000 y 32,000 productores dependen del sector arrocero nacional.
  • La temporada de siembra crítica se concentra en noviembre y diciembre.
  • Los costos de producción locales son significativamente más altos que los estadounidenses.
  • Los agricultores dominicanos utilizan variedades tradicionales frente a los híbridos de mayor rendimiento importados.
  • El sector impacta también a la avicultura, la ganadería, cooperativas y empleo rural.

Lo que la JAD y Fenarroz esperan del gobierno

Pese a la gravedad del panorama, los representantes del sector reconocen los esfuerzos del gobierno, aunque admiten desconocer aún los mecanismos concretos que se implementarán para garantizar la sostenibilidad del sector. Es precisamente esa incógnita la que convierte la rueda de prensa del viernes en un momento de alta expectativa para miles de familias rurales.

El presidente de la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD), Osmar Benítez, adoptó un tono constructivo al asegurar que la producción nacional de arroz se mantendrá frente a los desafíos del DR-CAFTA. Benítez subrayó el valor simbólico y económico del arroz para la identidad dominicana, y dejó claro que la JAD apuesta por trabajar junto al gobierno en la búsqueda de soluciones viables, en lugar de limitarse a criticar las políticas vigentes. La Junta Agroempresarial Dominicana ha posicionado este diálogo como una prioridad institucional ante la crisis arancelaria que amenaza el corazón del agro dominicano.

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