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Graham Burnett: ‘Detengamos el fracking de cerebros’

Graham Burnett: ‘Detengamos el fracking de cerebros’

Graham Burnett, investigador del Boston College y cofundador de la red internacional Friends of Attention, lanzó una advertencia contundente durante un evento celebrado en Madrid: la atención humana está siendo fracturada, extraída y convertida en mercancía por las grandes plataformas digitales, y ya es hora de organizarse para recuperarla.

El fracking que nadie ve, pero todos sufren

Burnett participó en el encuentro “Abrazar de nuevo el mundo. Atención, consciencia y libertad humana en la era de la Inteligencia Artificial”, organizado por la Fundación Telefónica y el Museo Universidad de Navarra. Desde ese escenario, el investigador desarrolló una de sus tesis más provocadoras: que las megacorporaciones digitales han perfeccionado un sistema de captura de la atención que opera, en esencia, como una forma de extracción. Al igual que la fracturación hidráulica —el llamado fracking— contamina el subsuelo para obtener beneficio económico, las plataformas digitales comprometen la atención humana en favor de sus modelos de negocio.

La metáfora no es casual ni decorativa. Burnett la eligió para señalar que el daño es estructural, no superficial: los sistemas digitales de las grandes corporaciones han logrado capturar la atención a expensas de la libertad individual, impidiendo que las personas decidan cómo orientar sus propias vidas. La consciencia, en este modelo, deja de ser un recurso personal para convertirse en materia prima.

Graham Burnett y los datos que revelan la magnitud del problema

Para anclar el debate en cifras concretas, el investigador citó promedios registrados en Estados Unidos que indican que los usuarios pasan entre seis y ocho horas diarias frente a una pantalla. El resultado, según Burnett, es una “espuma constante de distracción” que erosiona la capacidad de sostener el pensamiento profundo, la reflexión y la presencia genuina en el mundo.

Pero la crisis no es solo contemporánea. Burnett contextualizó el fenómeno en términos históricos, recordando que el interés por medir y optimizar la atención tiene raíces en investigaciones científicas y militares del siglo XX. Esa misma lógica instrumental —la atención como variable a controlar— fue la que, décadas después, colonizó el diseño de las plataformas digitales. Lo que comenzó como investigación académica y estrategia bélica terminó convirtiéndose en el motor de los algoritmos que hoy estructuran la experiencia cotidiana de miles de millones de personas.

  • Entre 6 y 8 horas diarias frente a pantallas: el promedio en EE. UU.
  • La atención como recurso explotable por plataformas digitales.
  • Raíces históricas del problema: investigaciones científicas y militares del siglo XX.
  • Impacto directo sobre la libertad individual y la capacidad de autodeterminación.

Lo que propone: un movimiento social para el medio ambiente psicosocial

Burnett no se limitó al diagnóstico. Durante el evento, planteó formas concretas de resistencia y subrayó la necesidad de transformar la educación para fomentar la atención a través de experiencias de aprendizaje auténticas. La propuesta pasa también por la construcción de comunidades que protejan este recurso, espacios donde la atención pueda ejercerse sin ser constantemente interrumpida o redirigida por estímulos externos diseñados para fragmentarla.

Desde una perspectiva más amplia, el investigador instó a crear un nuevo movimiento social comparable al movimiento medioambiental de las últimas décadas. Si aquel movimiento nació para proteger el entorno físico de la explotación industrial, este nuevo movimiento debería orientarse a cuidar el “medio ambiente psicosocial”: el espacio interior donde se forman el pensamiento, la voluntad y la identidad. La analogía es deliberada y ambiciosa: así como la contaminación del aire o el agua requirió una respuesta colectiva y política, la contaminación de la atención también la exige.

En ese marco, Friends of Attention, la red internacional que Burnett cofundó, se posiciona como uno de los primeros intentos organizados de articular esa respuesta a escala global, reuniendo a investigadores, educadores y ciudadanos comprometidos con recuperar el control sobre uno de los recursos más valiosos y más amenazados de la era digital: la capacidad de prestar atención.

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