La muerte de Alí Yusef Harshi fue confirmada este jueves por el Ejército de Israel como uno de los resultados más significativos de la ofensiva lanzada el miércoles sobre varias localidades del Líbano. Harshi, secretario personal y sobrino del líder de Hezbollah, Naim Qasem, era considerado uno de los hombres de mayor confianza del jefe del grupo armado, con un papel clave en la seguridad y gestión de su oficina.
Una ofensiva que dejó más de 250 muertos
Los bombardeos del miércoles se ejecutaron pocas horas después de que el primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, anunciara un alto el fuego entre Irán y Estados Unidos que, según su declaración, incluía también al Líbano. Israel desmintió esa interpretación de forma categórica: Líbano no formaba parte del acuerdo, y lo que siguió fue la oleada de ataques más intensa registrada en las semanas recientes del conflicto.
El balance de la ofensiva resultó devastador. Más de 250 personas perdieron la vida y cerca de mil resultaron heridas, según los datos disponibles al cierre de las operaciones. En paralelo, al menos 17 muertos adicionales fueron confirmados en los ataques más recientes sobre el sur del país.
Infraestructura de Hezbollah en el punto de mira
Más allá de la eliminación de Harshi en Beirut, el Ejército israelí amplió sus objetivos hacia la red logística de Hezbollah en el sur del Líbano. Entre los blancos alcanzados figuran:
- Dos puentes adicionales sobre el río Litani, elevando a nueve el total de puentes destruidos en las últimas semanas.
- Aproximadamente diez almacenes de armas e instalaciones militares del grupo.
- Pasos fronterizos utilizados para el traslado de armamento hacia posiciones de Hezbollah.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, comunicó los resultados de la operación a través de su cuenta en X, donde subrayó que las acciones contra Hezbollah se llevan a cabo «con fuerza, precisión y determinación». Netanyahu dejó claro que los ataques continuarán hasta garantizar la seguridad en el norte de Israel.
Hezbollah responde y reivindica su posición
Ante la intensidad de los bombardeos, Hezbollah declaró nuevos ataques contra Israel y justificó su respuesta como reacción a lo que calificó como una violación del acuerdo de alto el fuego. El grupo, aliado estratégico de Irán, afirmó haberse comprometido con la tregua, aunque Israel no reconoció ese marco como vinculante para el frente libanés. La organización advirtió que mantendrá sus operaciones mientras persistan los ataques estadounidenses e israelíes sobre el Líbano, consolidando así un escenario en el que ninguna de las partes reconoce las mismas reglas de juego.


