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Israel conmemora el 7 de octubre entre duelo y división

Israel conmemora el 7 de octubre entre duelo y división

Dos años después del ataque más letal contra la comunidad judía desde el Holocausto, Israel conmemoró este miércoles el 7 de octubre sin haber resuelto ninguna de las fracturas que aquel día abrió. El duelo sigue vivo, la guerra continúa y las elecciones del 27 de octubre de 2025 se perfilan como el escenario donde la sociedad israelí intentará procesar, en las urnas, lo que aún no ha podido cerrar en las calles ni en las instituciones.

Lo que el 7 de octubre dejó sin respuesta

El 7 de octubre de 2023, milicianos de Hamás lanzaron desde Gaza el ataque más devastador en décadas contra Israel: cerca de 1.200 personas murieron y 251 fueron tomadas como rehenes. El golpe no solo fue militar; fue también institucional. La pregunta sobre quién falló —y quién debe rendir cuentas— sigue sin respuesta oficial, y esa ausencia es hoy uno de los ejes más tensos de la vida pública israelí.

Según el Instituto de la Democracia de Israel, la población está igualmente dividida en cuanto a la responsabilidad del fracaso de seguridad. Una parte señala a las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y al servicio de inteligencia interno Shin Bet; otra apunta directamente al primer ministro Benjamin Netanyahu. Esa paridad en la culpa refleja una sociedad que no ha encontrado un relato común sobre lo ocurrido, y que desconfía de las instituciones que deberían construirlo.

La exigencia de una comisión de investigación estatal, rechazada sistemáticamente por el gobierno de Netanyahu, se convirtió este miércoles en uno de los reclamos más visibles de la jornada. Frente al parlamento israelí, un grupo de manifestantes guardó un minuto de silencio por los caídos en un acto no oficial, mientras que a las 06:29 —la hora exacta del ataque— algunos bloquearon brevemente una autopista en Tel Aviv. Familiares de víctimas organizaron actos independientes a lo largo del país, al margen de cualquier protocolo estatal.

Una conmemoración partida en dos

La división entre lo oficial y lo civil fue uno de los rasgos más llamativos de esta conmemoración. Las ceremonias estatales celebradas en Jerusalén registraron escasa presencia ciudadana, mientras que el acto organizado en Tel Aviv —con actuaciones musicales y testimonios de sobrevivientes— congregó a una asistencia mayoritaria. El contraste no fue accidental: expresa la desconfianza de amplios sectores de la población hacia las instituciones que, a su juicio, no han asumido la responsabilidad que les corresponde.

Varios líderes políticos visitaron los lugares del ataque durante la jornada, y familiares de los rehenes que aún permanecen en Gaza compartieron su dolor en redes sociales. La situación de los cautivos sigue siendo uno de los puntos de mayor presión sobre el gobierno: aunque un acuerdo alcanzado en octubre de 2025 pretendía poner fin a las hostilidades, las tensiones no han cesado. Israel mantiene presencia militar en más del 60% del territorio de Gaza, y la influencia de Hamás en la región no ha sido desmantelada.

El conflicto, además, desbordó las fronteras de Gaza. Desde el 7 de octubre, Israel se ha visto envuelto en una situación sin precedentes: tres enfrentamientos con Irán y una confrontación prolongada con Hamás que no encuentra salida diplomática estable. La escala de los frentes abiertos no tiene parangón en la historia reciente del país.

El 7 de octubre como argumento electoral

Los actos de recuerdo comenzaron a principios de semana, coincidiendo con la fecha en el calendario hebreo, pero el peso político de la conmemoración se proyecta hacia el 27 de octubre, cuando Israel celebrará elecciones que muchos ciudadanos consideran las más decisivas en años. El ataque y sus consecuencias —la gestión de la guerra, el destino de los rehenes, la demanda de una comisión de investigación— son los argumentos centrales de una contienda electoral que se libra sobre el fondo de un duelo colectivo todavía abierto.

Lo que comenzó como una jornada de recuerdo se convierte así en un termómetro político: la forma en que los israelíes procesan el 7 de octubre —a quién culpan, a quién exigen cuentas, en quién confían— dibujará en buena medida el mapa de poder que salga de las urnas. El duelo y la política, en Israel, no han encontrado aún la manera de separarse.

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