J.J. Rendón, estratega político con cuatro décadas de experiencia en América Latina, lanzó una advertencia directa a la líder opositora venezolana María Corina Machado: continuar en modo campaña podría erosionar su viabilidad electoral a largo plazo y cerrar la ventana para construir una alternativa real de gobierno. El mensaje, formulado con la precisión de quien ha asesorado más de 40 campañas presidenciales en la región, apunta a uno de los debates más urgentes dentro de la oposición venezolana.
Lo que Rendón le exige a Machado: pasar del discurso a las soluciones
El argumento central de Rendón es tan simple como incómodo: la salida de Nicolás Maduro no resolverá por sí sola los problemas acumulados tras más de 27 años de chavismo. Venezuela enfrenta un colapso en los servicios públicos, una crisis educativa sin precedentes, inflación sostenida y represión sistemática que ha limitado el horizonte de millones de personas. En ese escenario, mantener un discurso de movilización sin ofrecer un programa concreto de reconstrucción no solo es insuficiente, sino potencialmente contraproducente.
Según el estratega, el verdadero desafío no es ganar una elección, sino transformar el cambio político en una ruptura efectiva con las estructuras que destruyeron las instituciones del país. Eso requiere propuestas específicas, no consignas. Rendón propone que cualquier hoja de ruta creíble para Venezuela debe articularse en torno a tres ejes fundamentales:
- Atención inmediata a los servicios básicos: electricidad, agua, salud y educación.
- Reformas legislativas que reconstruyan el andamiaje institucional desmantelado.
- Elecciones con garantías plenas que otorguen legitimidad a cualquier transición.
Sin ese piso mínimo, advierte Rendón, la gobernabilidad de cualquier futura administración estará comprometida desde el primer día. Y esa fragilidad, agrega, es precisamente el terreno donde prosperan las propuestas populistas que podrían desplazar a los partidos tradicionales de la oposición.
El peligro de la desinformación y la saturación informativa sobre Venezuela
Rendón también abordó un fenómeno que, a su juicio, distorsiona la percepción pública sobre la situación venezolana: la saturación de información no verificada. El estratega identificó cuatro niveles de difusión que van desde voceros alineados con intereses específicos hasta creadores de contenido que replican datos sin conocimiento de causa, pasando por figuras con credibilidad que amplifican afirmaciones sin contrastarlas con documentos originales.
En ese contexto, Rendón fue enfático respecto a las denuncias sobre torturas y violaciones de derechos humanos en Venezuela: la responsabilidad al tratar este tipo de información es ineludible. Difundir sin verificar no solo daña la credibilidad de quienes denuncian, sino que puede convertirse en un instrumento de desinformación que el propio régimen aprovecha para desacreditar a la oposición. La exigencia de rigor, en su visión, no es un obstáculo para la denuncia, sino su condición de posibilidad.
Este análisis conecta directamente con su crítica al modo campaña de Machado: una estrategia construida sobre la movilización emocional es vulnerable a la manipulación informativa. Sin un programa sólido que ancle el discurso en propuestas verificables, la narrativa opositora queda expuesta a ser desestabilizada por cada ciclo de noticias.
Rendón y su visión desde el exilio: Strategic Creativity como plataforma
El propio Rendón conoce de primera mano el costo de oponerse al chavismo. Perseguido por el Estado venezolano a causa de su trabajo político, opera actualmente desde Miami al frente de Strategic Creativity, la firma que fundó para asesorar procesos de cambio político en la región. Desde esa posición, su análisis sobre Venezuela no es el de un observador externo, sino el de alguien con interés directo en que la transición, si ocurre, sea sostenible.
Su llamado a Machado no debe leerse como una crítica a su liderazgo, sino como una señal de alerta sobre los riesgos de una estrategia que ha funcionado para resistir, pero que podría no ser suficiente para gobernar. En política, el modo campaña genera adhesión; el modo gobierno exige soluciones. Y Venezuela, subraya Rendón, no puede permitirse confundir los dos.


