El ministro de Deportes y Recreación, Kelvin Cruz, volvió a cerrar la puerta este domingo: ningún equipo de fútbol haitiano podrá disputar partidos en instalaciones deportivas de la República Dominicana. La reafirmación no fue un gesto espontáneo, sino una respuesta directa a la programación de un encuentro internacional en territorio dominicano que involucra a un club del país vecino, lo que puso a prueba la firmeza de una decisión que ya cuenta con el respaldo del presidente Luis Abinader.
Lo que desató la nueva declaración de Kelvin Cruz
El detonante inmediato fue el anuncio de un partido programado para este martes entre el Violette AC de Haití y el Portmore United de Jamaica en el estadio Cibao Fútbol Club, ubicado en Santiago. El encuentro corresponde a las semifinales de la Copa Caribeña de Fútbol (CFU) de la Concacaf, una competición de carácter oficial que, en condiciones normales, no debería generar fricciones diplomáticas. Sin embargo, la presencia de un club haitiano en suelo dominicano activó de inmediato la postura que el ministro había fijado desde el 1 de octubre.
Cruz no dejó margen a la interpretación: la prohibición aplica tanto a la selección nacional de Haití como a cualquier equipo del país caribeño, independientemente de si se trata de un club o de una representación oficial. La distinción entre fútbol de clubes y fútbol de selecciones, que en otros contextos podría haber abierto una vía de negociación, quedó descartada con su declaración de este domingo.
Los incidentes del Félix Sánchez, el origen de todo
La raíz de esta posición se encuentra en los disturbios registrados el 1 de octubre en el Estadio Olímpico Félix Sánchez durante un partido entre las selecciones de República Dominicana y Haití. Aunque el ministerio no ha detallado públicamente la naturaleza exacta de los incidentes, estos fueron suficientes para que Cruz adoptara una medida de alcance indefinido y para que el presidente Abinader la convirtiera en la posición oficial del Gobierno dominicano. Esa institucionalización del veto es lo que le da un peso distinto a la prohibición: no es una decisión administrativa de un funcionario, sino una política de Estado.
El ministro ha comunicado su postura a las autoridades del fútbol nacional y tiene previsto enviar una notificación formal a organismos internacionales como la FIFA y la Concacaf. El objetivo es que ambas organizaciones conozcan la restricción vigente antes de programar futuros eventos en los que participen equipos haitianos en territorio dominicano, con la sugerencia explícita de que esos encuentros sean reasignados a otros países.
Las implicaciones para el fútbol regional
La decisión coloca a la República Dominicana en una posición inédita frente a los organismos rectores del fútbol internacional. Tanto la FIFA como la Concacaf tienen normativas que regulan la neutralidad de las sedes y la no discriminación entre asociaciones miembro, lo que podría generar tensiones si la prohibición interfiere con la programación oficial de competiciones bajo su jurisdicción. El caso del partido de la Copa Caribeña en Santiago es precisamente ese escenario: un evento ya calendarizado que ahora enfrenta incertidumbre por una restricción nacional.
Las consecuencias prácticas de la medida son múltiples. Entre los aspectos que deberán resolverse en los próximos días y semanas se encuentran:
- La definición del estatus del partido Violette AC vs. Portmore United programado para este martes en Santiago.
- La respuesta formal de la Concacaf ante la notificación que planea enviar Kelvin Cruz.
- La posición de la FIFA respecto a la compatibilidad de la prohibición con sus estatutos de no discriminación.
- La reprogramación de futuros encuentros de equipos haitianos que tuvieran previsto disputarse en suelo dominicano.
Lo que comenzó como una reacción a los incidentes del Félix Sánchez se ha convertido en un asunto de política deportiva internacional. Kelvin Cruz ha dejado claro que la postura del Gobierno dominicano no está sujeta a revisión por presiones del calendario competitivo, y que la comunicación con FIFA y Concacaf busca ordenar el futuro, no negociar el presente.


