Melania Trump tomó la palabra desde la Casa Blanca para desmentir de forma categórica cualquier vínculo con el fallecido pederasta y proxeneta Jeffrey Epstein. En un discurso grabado, sin posibilidad de preguntas, la primera dama de Estados Unidos salió al paso de las especulaciones que han circulado en redes sociales durante semanas y que, según ella, amenazan su reputación. “Las mentiras que me vinculan con el vergonzoso Jeffrey Epstein deben acabar hoy mismo”, afirmó con contundencia.
Melania Trump niega haber sido amiga o víctima de Epstein
En su declaración, la primera dama fue explícita en cada uno de los puntos que han generado controversia. Aseguró que nunca fue amiga de Epstein, que no mantuvo relación alguna con él ni con su cómplice, Ghislaine Maxwell, y que tampoco fue víctima de sus abusos. “Nunca fui víctima de Epstein”, declaró, y añadió que no fue ella quien presentó al magnate a su esposo, Donald Trump.
Melania precisó que su primer encuentro con Epstein se produjo en el año 2000, y que ambos coincidieron ocasionalmente en las mismas fiestas, sin que ella tuviera conocimiento de sus actividades delictivas. Epstein acumulaba antecedentes penales relacionados con la prostitución de menores y operaba una extensa red de tráfico sexual antes de su muerte en prisión en 2019. La primera dama subrayó que su presencia en esos eventos sociales no implicaba ningún tipo de complicidad ni cercanía con el condenado.
El discurso también abordó el origen de su relación con Trump: según Melania, ambos se conocieron en 1998 en un evento de moda en Nueva York y contrajeron matrimonio en 2005 en la residencia Trump Mar-a-Lago, en Palm Beach, Florida. Este detalle cronológico resulta relevante en el contexto del debate, ya que algunos de los correos que mencionan a Trump datan de ese mismo período.
El archivo Epstein y los correos que reavivaron el escándalo
El discurso de Melania llega en un momento de renovada atención mediática al caso Epstein. En enero, el Departamento de Justicia divulgó un extenso archivo en el que el nombre de Donald Trump aparece mencionado más de 6.000 veces en correos donde Epstein hacía insinuaciones sobre su conocimiento de las víctimas. Aunque el nombre de Melania no figura con frecuencia en esos documentos, un correo enviado en 2002 a Maxwell sí llamó la atención: en él, la primera dama expresaba cumplidos hacia Maxwell tras ver unas fotografías publicadas en Vogue. Melania aclaró que se trató de una respuesta cortés y que no reflejaba ninguna relación cercana.
Las especulaciones recientes en redes sociales se alimentaron, además, de correos del Congreso y del propio Departamento de Justicia que mencionaban su nombre junto al de otras figuras públicas. Ante ese escenario, la primera dama decidió salir a defender lo que ella misma denominó su “buen nombre”, aludiendo a “numerosas imágenes falsas y declaraciones sobre Epstein y sobre mí” que han circulado durante años.
En ese sentido, Melania fue categórica respecto a su posición legal y pública:
- Su nombre no aparece en documentos judiciales relacionados con el caso Epstein.
- No figura en declaraciones juradas ni en testimonios de víctimas.
- No ha sido mencionada en entrevistas del FBI vinculadas a la investigación.
- No ha sido acusada de ningún delito relacionado con las actividades de Epstein.
“Mi nombre nunca ha aparecido en documentos judiciales, declaraciones juradas, declaraciones de víctimas o entrevistas del FBI sobre Epstein”, recalcó la primera dama, en lo que constituyó uno de los momentos más directos de su intervención.
Un llamado al Congreso y la sombra de otros implicados
Melania Trump no limitó su discurso a la defensa personal. Al cierre de su intervención, lanzó un llamado al Congreso de Estados Unidos para que rinda cuentas y permita a las víctimas de Epstein testificar públicamente. Con ello, la primera dama intentó trasladar el foco del debate hacia la responsabilidad institucional y alejarlo de su figura.
También recordó que “Epstein no estaba solo”, señalando que otros hombres de alto perfil han enfrentado consecuencias tras la politización del caso. Esta referencia, aunque sin nombres concretos, amplía el marco del escándalo más allá del entorno Trump y sugiere que la primera dama considera que la controversia ha sido instrumentalizada con fines políticos.
La administración Trump había sido criticada por su manejo de la información vinculada al caso Epstein, y el discurso de Melania representa un intento deliberado de separar su imagen personal de ese debate. Si el mensaje logrará callar las especulaciones o, por el contrario, reavivará el interés mediático en los vínculos entre el entorno presidencial y el condenado proxeneta, es una pregunta que las próximas semanas comenzarán a responder.

