Meta ha anunciado uno de los movimientos financieros más ambiciosos de su historia: un plan para captar 95,000 millones de dólares mediante la venta de acciones, con el objetivo de financiar su infraestructura de inteligencia artificial y el desarrollo de lo que la compañía denomina «superinteligencia personal». El anuncio llega en un momento en que la empresa dirigida por Mark Zuckerberg encadena seis trimestres consecutivos de crecimiento interanual de ingresos superior al 20 %, lo que convierte esta operación en una apuesta de largo alcance sobre el futuro de la IA.
Meta vende acciones en dos tramos: así funciona la operación
El plan se articula en dos fases diferenciadas. La primera contempla una oferta pública inicial de aproximadamente 35,000 millones de dólares, estructurada en dos componentes: alrededor de 22,500 millones en acciones ordinarias de Clase A y 12,500 millones en acciones depositarias representativas de acciones preferentes. Esta combinación busca diversificar el perfil de los inversores que participen en la operación y distribuir el riesgo entre distintos instrumentos financieros.
La segunda fase, aún más voluminosa, consiste en un programa de oferta a precio de mercado por 60,000 millones de dólares adicionales, vinculado a la cotización de las acciones ordinarias de Clase C. Meta anticipa que esta cotización se producirá durante el primer trimestre de 2027, lo que convierte este tramo en una operación de horizonte medio que dependerá en buena medida de las condiciones del mercado en ese momento.
El interés del sector tecnológico por la operación ya se ha materializado: las compañías de semiconductores Nvidia, AMD y Broadcom han manifestado su intención de adquirir conjuntamente hasta 5,000 millones de dólares de la oferta de acciones ordinarias, una señal que refuerza la credibilidad del plan ante el resto del mercado.
Lo que revela la apuesta de Meta por la superinteligencia personal
Detrás de las cifras hay una estrategia clara: Meta no solo quiere competir en el presente de la inteligencia artificial, sino posicionarse como la infraestructura sobre la que se construirá la próxima generación de agentes digitales. La empresa ha señalado que sus inversiones en IA ya están generando retornos concretos, visibles en el incremento de la interacción de usuarios, la mejora del rendimiento publicitario y la monetización creciente en plataformas como WhatsApp, Facebook e Instagram.
Para sostener esa expansión, la compañía ha proyectado gastos de capital de entre 135,000 y 145,000 millones de dólares para el ejercicio en curso. Esa inversión se financiará con una combinación de flujo de caja operativo, deuda con grado de inversión, alianzas estratégicas y el capital accionario que ahora se busca captar. No es una apuesta a ciegas: en los primeros nueve meses de 2026, Meta generó un flujo de caja operativo de 97,000 millones de dólares y cerró el tercer trimestre con una liquidez de 82,000 millones, lo que le otorga una base financiera sólida para asumir el riesgo.
Las áreas de exploración que la empresa ha identificado como prioritarias incluyen:
- Superinteligencia personal orientada al usuario final
- Agentes de IA para consumidores y entornos empresariales
- Productos y soluciones para el segmento corporativo
- Gafas de inteligencia artificial como nuevo vector de hardware
Una infraestructura que casi duplica su capacidad en 2026
El músculo operativo que respalda esta estrategia es considerable. Meta cuenta actualmente con centros de datos distribuidos en 23 estados de Estados Unidos y tiene en construcción cuatro superclústeres con más de un gigavatio de capacidad cada uno. La compañía estima que su capacidad total de infraestructura casi se duplicará en 2026 respecto al año anterior, un salto que refleja la escala del compromiso asumido con la inteligencia artificial como eje central del negocio.
En Wall Street, la reacción inicial al anuncio fue contenida: las acciones de Meta avanzaban un 0,1 % a media sesión, mientras que los títulos de Nvidia subían un 2,19 %, AMD un 2,46 % y Broadcom un 2,6 %, impulsados en parte por su participación confirmada en la oferta. La moderación del movimiento en Meta podría interpretarse como una señal de que el mercado ya había descontado parte de la noticia, aunque el verdadero veredicto llegará cuando se concrete la cotización de las acciones de Clase C en 2027. Más información sobre la operación está disponible en el sitio oficial de Meta Investor Relations.

