El paro médico de 24 horas convocado por el Colegio Médico Dominicano (CMD) se cumple al cien por ciento en la Maternidad Nuestra Señora de la Altagracia, uno de los centros de salud materna más importantes del país. Así lo confirmó Máximo Martínez, presidente regional del gremio en el Distrito Nacional, quien subrayó que la paralización responde a compromisos que el Gobierno habría asumido desde abril y que, según el sector, siguen sin cumplirse.
Lo que el Gobierno prometió y aún no ha cumplido
Las demandas del CMD no son nuevas. El gremio exige que se honren acuerdos alcanzados meses atrás, que incluyen tres puntos concretos:
- El pago de incentivos por antigüedad para los médicos en ejercicio.
- El reconocimiento formal de los años de residencia médica como parte de la trayectoria profesional.
- La compensación económica por las guardias presenciales realizadas.
Martínez fue directo al señalar que estas reivindicaciones no son peticiones nuevas, sino compromisos pendientes que el sector lleva meses reclamando sin obtener respuesta concreta. En ese contexto, el paro médico se convierte en una señal de agotamiento ante lo que el gremio describe como una sistemática postergación de sus derechos laborales.
El representante del CMD fue más allá y solicitó la intervención directa del presidente Luis Abinader para que asuma personalmente los compromisos pendientes con los profesionales de la salud. Martínez también llamó al mandatario a frenar lo que el gremio atribuye a acciones de la Dirección General de Información y Defensa de los Afiliados a la Seguridad Social (DIDA), así como iniciativas del Ministerio Público y la Cámara de Diputados que, según el CMD, operan en detrimento del personal médico.
El paro médico se extiende a varios hospitales de la capital
La paralización no se limitó a la Maternidad Altagracia. En el Hospital Doctor Francisco Moscoso Puello, un grupo de médicos se concentró en la explanada del centro para exigir mayor seguridad hospitalaria, sumando ese reclamo a la lista de demandas del sector. La imagen de batas blancas reunidas frente al hospital ilustra la magnitud de un descontento que ya no se expresa solo en comunicados, sino en la calle.
Sin embargo, la jornada de protesta también tuvo un costo para los pacientes. Varios usuarios que acudieron al Moscoso Puello manifestaron su malestar por no haber sido informados del paro con anticipación, lo que los obligó a reprogramar sus citas médicas. Este detalle revela una tensión que el gremio deberá gestionar: la legitimidad de sus reclamos laborales frente al impacto directo que las paralizaciones generan en la población que depende del sistema público de salud.
A pesar de la extensión del paro médico en distintos centros de la capital, los servicios de emergencias y las unidades de cuidados intensivos (UCI) permanecieron operativos, una medida que el CMD mantiene para preservar la atención a los casos más críticos durante las jornadas de protesta.
Lo que revela esta protesta sobre el sistema de salud dominicano
Más allá de las cifras y los pliegos de peticiones, el paro médico expone una fractura de fondo entre el sector salud y las autoridades. Las tensiones acumuladas han derivado en múltiples movilizaciones en los últimos meses, y el CMD advierte que no detendrá las protestas hasta obtener respuestas concretas. Martínez fue enfático: el gremio no permitirá lo que considera ataques sistemáticos a sus miembros, y la presión continuará hasta que el Gobierno cumpla con lo acordado.
La situación plantea un desafío político para la administración Abinader. Ignorar las demandas del Colegio Médico Dominicano implica sostener un conflicto que puede escalar, mientras que ceder sin un marco claro de cumplimiento podría repetir el ciclo de acuerdos incumplidos que, precisamente, originó este paro médico. La respuesta del Ejecutivo en los próximos días definirá si esta jornada fue un punto de inflexión o apenas un capítulo más de una disputa sin resolver.

