El Mundial 2026 ya tiene su primera gran polémica arbitral. El partido entre Portugal y Croacia, disputado en Toronto, quedará en la memoria colectiva no por el fútbol desplegado, sino por la cadena de intervenciones del VAR que alteraron el marcador en múltiples ocasiones y dejaron a la prensa croata clamando por una injusticia. Un encuentro que, sobre el papel, debía ser un duelo de selecciones con historia, terminó convertido en un debate sobre tecnología, milímetros y la autoridad del árbitro noruego Espen Eskas.
Lo que el VAR se llevó: dos goles anulados y un penalti decisivo
Desde los primeros compases, la tecnología de revisión de video se erigió como protagonista inesperada. El encuentro registró la anulación de dos goles por fuera de juego: uno correspondiente a Croacia y otro anotado por Cristiano Ronaldo, ambos invalidados tras la revisión del sistema. Lejos de desestabilizarlo, la anulación de su tanto pareció avivar al delantero portugués, quien confesó después que tenía el presentimiento de que el partido le daría una segunda oportunidad.
Esa corazonada se materializó cuando el árbitro señaló un penalti a favor de Portugal. Ronaldo no falló desde el punto de los once metros e igualó la contienda, devolviendo la tensión a un partido que amenazaba con escapársele a su selección. El gol desde el punto de penalti no solo cambió el marcador, sino también la dinámica emocional del encuentro, dándole a Portugal el control psicológico del juego en los minutos posteriores.
- Gol de Croacia anulado por fuera de juego (VAR)
- Gol de Cristiano Ronaldo anulado por fuera de juego (VAR)
- Penalti a favor de Portugal: Ronaldo convierte y empata
- Gol croata en el tiempo añadido anulado por fuera de juego milimétrico
El gol que el sensor del balón borró en el tiempo añadido
La controversia alcanzó su punto más álgido en el tiempo añadido. Croacia anotó un tanto que, de haber sido validado, habría llevado el partido a la prórroga. El árbitro Eskas lo concedió inicialmente, pero una nueva revisión del VAR determinó que Igor Matanovic se encontraba en posición de fuera de juego en el momento del contacto con el balón. La FIFA explicó posteriormente que un sensor integrado en el balón había registrado con precisión el instante exacto del toque del delantero croata, confirmando la infracción milimétrica.
La decisión desató una reacción inmediata en el vestuario y en los medios de comunicación de Croacia. La prensa del país balcánico no tardó en calificar el resultado como una afrenta. El diario Večernji list fue el más contundente al afirmar que «a Croacia le robaron, deliberadamente», mientras otros medios titularon la jornada como una «Tragedia en Toronto». Las críticas apuntaron directamente al árbitro, al que acusaron de parcialidad y de no haber concedido decisiones dudosas en favor del equipo croata a lo largo del partido.
Portugal avanza y ya piensa en España
Con la clasificación en el bolsillo, la selección portuguesa mira ahora hacia el siguiente obstáculo en el Mundial 2026: un duelo ante España que promete ser uno de los enfrentamientos más exigentes del torneo. Los propios jugadores lusos no han escondido el respeto que les genera el rival. Cristiano Ronaldo reconoció públicamente que España es uno de los candidatos más sólidos al título, mientras que Bernardo Silva subrayó la dimensión del desafío que aguarda a su selección en la siguiente ronda.
El partido ante Croacia, más allá de la polémica, ha dejado una señal clara: Portugal sabe sufrir y encontrar la manera de avanzar incluso cuando el juego no acompaña. En un torneo donde los detalles deciden, la capacidad de mantenerse en pie ante la adversidad puede valer tanto como el talento individual. La cita con España pondrá a prueba ambas virtudes en el Mundial 2026.

