El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la creación de una alianza de 17 naciones americanas con el objetivo de ‘destruir’ a los cárteles de narcotraficantes en el continente, durante una cumbre celebrada en su club de golf en Doral, Florida, con varios mandatarios afines.
Compromiso militar contra el narcotráfico
Trump afirmó que el eje del acuerdo es el compromiso de utilizar fuerza militar letal para eliminar los cárteles y redes terroristas. Declaró: ‘De una vez por todas, vamos a acabar con ellos’. El mandatario también enfatizó que no se permitirá que grandes áreas del hemisferio occidental queden bajo control de pandillas transnacionales.
Líderes presentes y sus preocupaciones
Durante la cumbre, Trump se reunió con 12 líderes, incluyendo a Javier Milei de Argentina, Daniel Noboa de Ecuador y Nayib Bukele de El Salvador, a quienes elogió como ‘grandes presidentes’. Este encuentro se inscribe en la perspectiva de la Doctrina Monroe de Trump, que busca intervenir para promover los intereses estadounidenses en las Américas y aumentar la seguridad del país, así como frenar la influencia de potencias como China.
- Presidentes de Bolivia
- Costa Rica
- República Dominicana
- Honduras
- Panamá
- Paraguay
- Guyana
- Trinidad y Tobago
- José Antonio Kast, presidente electo de Chile
La mayoría de estos mandatarios comparten la preocupación de EE. UU. sobre el creciente crimen organizado, que ha afectado incluso a naciones anteriormente consideradas seguras como Chile y Ecuador. Además, algunos líderes, como Noboa, han manifestado su intención de establecer ‘operaciones conjuntas’ con Estados Unidos para combatir el narcotráfico. En este contexto, la invitación de Trump a estos líderes refleja un apoyo calculado en función de la corriente política actual en la región.
Ausencias notables y desafíos futuros
La ausencia de México y Brasil en la cumbre es notable, considerando que México es descrito por Trump como ‘el epicentro de la violencia de los cárteles’. La experta Irene Mia señala que el apoyo a esta coalición puede ser frágil, dado el historial de relaciones tensas entre América Latina y Estados Unidos. Esto plantea preguntas sobre la durabilidad de la alianza y la reacción de las poblaciones locales ante las políticas de intervención estadounidense.

