Perú tiene fecha y protagonistas para definir su próximo gobierno. El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) proclamó oficialmente que Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, y Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, disputarán la segunda vuelta presidencial el 7 de junio, en un escenario que revive tensiones políticas profundas y que llega tras uno de los procesos electorales más complejos de la historia reciente del país.
Los números que definieron la segunda vuelta
El resultado de la primera vuelta, celebrada el 12 de abril, dejó un mapa electoral fragmentado entre 35 candidatos presidenciales, la cifra más alta registrada en la historia electoral peruana. Fujimori se impuso como la fuerza más votada con el 17,19 % de los sufragios, equivalente a 2.877.678 votos. Sánchez, en cambio, llegó a la segunda posición con el 12,03 % y 2.015.114 votos, superando por un margen estrecho a Rafael López Aliaga, quien quedó tercero con el 11,91 % y 1.993.905 votos.
La diferencia entre el segundo y el tercer lugar fue de apenas 21.209 votos, una brecha que explica por qué López Aliaga denunció irregularidades en el proceso, aunque sin presentar evidencia contundente que respaldara sus acusaciones de fraude. El dato que también marcó la jornada fue el rechazo ciudadano a la clase política: un 16,84 % de votos en blanco y nulos, una señal inequívoca del desencanto de amplios sectores de la población peruana.
Una proclamación que llegó 33 días después de la votación
La ceremonia de proclamación fue presidida por Roberto Burneo, presidente del JNE, y contó con la presencia de autoridades nacionales, observadores internacionales y representantes de los partidos políticos. El acto formalizó un escrutinio que se extendió durante 33 días desde la jornada electoral, un plazo que el JNE atribuyó al volumen y la complejidad del proceso de revisión de actas.
La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) completó el conteo total de los votos, mientras el JNE revisó más de 60.000 actas con observaciones. Durante el procedimiento, se impugnaron más de 5.000 actas por inconsistencias, lo que prolongó la validación de los resultados. Las elecciones también registraron demoras en el inicio de la votación en diversas mesas, particularmente en Lima y en el exterior, lo que alimentó las denuncias de irregularidades que finalmente no prosperaron ante el organismo electoral.
Lo que revela el duelo Fujimori-Sánchez sobre el Perú de hoy
La segunda vuelta reproduce, con matices, el enfrentamiento de las elecciones de 2021. Keiko Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori, regresa por tercera vez a una segunda vuelta presidencial, consolidándose como la figura más persistente de la derecha peruana. Roberto Sánchez, por su parte, representa al espacio político vinculado al expresidente Pedro Castillo, quien cumple condena en prisión, lo que convierte su candidatura en un termómetro del respaldo que aún conserva esa corriente en el electorado popular.
El contexto en el que se disputará esta segunda vuelta no es menor. Perú ha tenido ocho mandatarios en la última década, una inestabilidad política crónica que ha erosionado la confianza institucional y que explica, en parte, el alto porcentaje de votos de rechazo registrado en la primera vuelta. El presidente o presidenta que resulte electo el 7 de junio deberá gobernar un país con instituciones debilitadas, una ciudadanía desencantada y una clase política con niveles de aprobación históricamente bajos. La segunda vuelta no es solo una elección entre dos candidatos: es el reflejo de una democracia que busca, con dificultad, encontrar un rumbo estable.
