Una propuesta que debía pasar desapercibida en los pasillos del oficialismo encendió esta semana el debate interno del Partido Revolucionario Moderno (PRM). La iniciativa de prorrogar el mandato de la dirección nacional por un año, y hasta dos años para las estructuras territoriales y sectoriales, encontró una resistencia inesperada desde dentro de sus propias filas: dos voces con peso político propio se levantaron para cuestionar públicamente el rumbo que toma el partido en el poder.
Lo que revela el rechazo a los mandatos del PRM
Guido Gómez Mazara fue el primero en romper el silencio. A través de su cuenta de X, el dirigente lanzó una crítica que, aunque sin nombrar explícitamente la propuesta, apuntó directamente a su esencia: “La mayor derrota radica en terminar calcando hábitos y manías que se combatieron”. La frase, cargada de ironía política, sugiere que el PRM estaría reproduciendo las mismas prácticas que en su momento criticó a sus adversarios. Gómez Mazara fue más lejos al advertir que la historia castiga con “repulsa pública” a quienes actúan con “inconsistencia, pragmatismo e incoherencia”, calificando tales conductas como una “tragedia” en el ámbito político.
La posición de Gómez Mazara no llegó sola. El diputado Eugenio Cedeño también manifestó sus reservas sobre el rumbo interno del partido, subrayando la importancia de preservar los principios democráticos e institucionales en la organización. Cedeño situó su crítica en un contexto más amplio: el de un partido que atraviesa debates sobre su estructura interna justo cuando se aproximan nuevos ciclos electorales, un momento en que la coherencia entre el discurso y la práctica se vuelve especialmente sensible ante la opinión pública.
Por qué la Convención Nacional se convierte en el epicentro
La propuesta de extensión de mandatos no puede aplicarse de forma unilateral. Según las normas internas del PRM, cualquier modificación relacionada con el funcionamiento del partido debe ser discutida y aprobada por la Convención Nacional, el máximo órgano de decisión de la organización. Esto convierte el encuentro convencional en el escenario donde se definirá si la dirección nacional logra imponer su criterio o si las voces críticas consiguen frenar la iniciativa.
Los cuestionamientos de ambos dirigentes han reactivado un debate que el oficialismo preferiría mantener en segundo plano: el de la democracia interna. En un partido que gobierna el país y que se proyecta hacia futuros procesos electorales, la forma en que gestiona sus propios mecanismos de renovación envía señales tanto hacia adentro como hacia afuera. Las críticas de figuras con trayectoria dentro del PRM no son ruido menor; son síntomas de tensiones que la cúpula deberá gestionar antes de llegar a la Convención.
- La dirección nacional busca prorrogar su mandato por un año.
- Las estructuras territoriales y sectoriales recibirían una extensión de dos años.
- La medida debe ser aprobada en la Convención Nacional del PRM.
- Gómez Mazara y Cedeño son los primeros dirigentes en expresar rechazo público.
El debate abierto por Gómez Mazara y Cedeño pone sobre la mesa una pregunta incómoda para el liderazgo del partido: ¿puede el PRM exigir renovación democrática en el Estado mientras aplaza la suya propia? La respuesta que ofrezca la Convención Nacional definirá no solo el calendario interno del partido, sino también el mensaje político que proyecta de cara a los próximos procesos electorales. Para conocer más sobre la estructura y funcionamiento del partido, puede consultarse el sitio oficial del Partido Revolucionario Moderno.

