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Europol lidera operación contra propaganda de la Guardia iraní

Europol lidera operación contra propaganda de la Guardia iraní

Europol coordinó entre febrero y abril de 2025 una operación en 19 países para desarticular la red de propaganda digital de la Guardia iraní, identificando más de 14.200 enlaces vinculados al grupo y logrando el bloqueo de su cuenta principal en X, que acumulaba más de 150.000 seguidores. La acción representa uno de los operativos antiterroristas digitales más amplios ejecutados en Europa hasta la fecha.

Lo que desencadenó la operación contra la Guardia iraní

El detonante formal fue la designación de la Guardia Revolucionaria de Irán como organización terrorista por parte de la Unión Europea el 19 de febrero de 2025, una decisión que abrió la puerta legal para que las autoridades del bloque actuaran directamente contra sus miembros, entidades asociadas y, en particular, su infraestructura digital. Hasta ese momento, la capacidad de intervención de los Estados miembros estaba limitada por la ausencia de esa catalogación formal.

Con ese marco jurídico activado, Europol articuló una respuesta coordinada que involucró a las fuerzas policiales de España y otros 18 países:

  • Austria, Bélgica, Bosnia y Herzegovina y Bulgaria
  • República Checa, Dinamarca, Estonia y Finlandia
  • Francia, Alemania, Grecia y Hungría
  • Italia, Países Bajos, Portugal y Suecia
  • Ucrania y Estados Unidos

La operación se estructuró en fases: recopilación de inteligencia, establecimiento de objetivos comunes y remisiones conjuntas a plataformas digitales para solicitar la retirada de contenidos. No se trató de una acción puntual, sino de un proceso sostenido durante más de dos meses.

Una red que combinaba martirio, inteligencia artificial y criptomonedas

El material localizado no era propaganda rudimentaria. Los investigadores encontraron contenidos en redes sociales, servicios de streaming, blogs y sitios web independientes, redactados en árabe, indonesio, inglés, francés, persa y español, lo que evidencia una estrategia de alcance global y no limitada al mundo árabe o persa. Entre los materiales más llamativos figuraban vídeos generados con inteligencia artificial que glorificaban a la Guardia Revolucionaria y lanzaban llamamientos a vengar al ayatolá Ali Jamenei, combinados con narrativas de martirio religioso y mensajes de movilización política.

La operación también reveló que el grupo no actuaba en solitario. Se rastrearon y eliminaron declaraciones y vídeos producidos por organizaciones afines, entre ellas Hizbulá, el movimiento chií Ansar Allah, Hamás y la Yihad Islámica Palestina, lo que dibuja un ecosistema de propaganda interconectado que Europol describe como una red de apoyo mutuo entre grupos designados como terroristas.

Uno de los hallazgos más relevantes fue la arquitectura técnica que sostiene esa presencia digital. La Guardia iraní distribuye su infraestructura de alojamiento entre múltiples jurisdicciones, desde Rusia hasta Estados Unidos, lo que le permite mantener operativa su capacidad de respuesta aunque algunos nodos sean eliminados. A eso se suma el uso de transacciones en criptomonedas para financiar y expandir las operaciones, una vía diseñada expresamente para evadir los controles financieros tradicionales.

El resultado: 14.200 enlaces y una cuenta bloqueada con 150.000 seguidores

Al cierre de la operación, Europol reportó la identificación de 14.200 enlaces relacionados con la Guardia Revolucionaria iraní. La cuenta principal del grupo en la red social X, que contaba con más de 150.000 seguidores, fue bloqueada para los usuarios dentro de la Unión Europea. Miles de otros enlaces distribuidos en diversas plataformas fueron eliminados o permanecen bajo proceso activo de investigación y retirada.

La magnitud de los números subraya la escala del problema: no se trataba de cuentas marginales o de bajo impacto, sino de una presencia digital consolidada con audiencias reales y capacidad de influencia. La designación terrorista de la Guardia iraní por parte de la UE no solo tiene consecuencias jurídicas para sus miembros, sino que transforma la forma en que las plataformas digitales están obligadas a responder a las solicitudes de retirada de contenidos dentro del bloque, acelerando procesos que antes podían dilatarse durante meses.

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