La embajadora de Francia en la República Dominicana, Sonia Barbry, no escatimó en elogios al referirse al desempeño del país durante los últimos 25 años. En una entrevista con elCaribe-CDN, la diplomática francesa describió a la República Dominicana como un destino atractivo para la inversión extranjera, respaldado por una estabilidad política sostenida y una seguridad jurídica que pocas naciones de la región pueden ofrecer. Sus palabras no son solo un cumplido diplomático: detrás de ellas hay cifras, proyectos concretos y una relación bilateral que sigue profundizándose.
Lo que revela la admiración de la embajadora de Francia por RD
Barbry fue directa al describir su experiencia en el país. “He descubierto un país muy interesante y tengo que decir que tengo mucha admiración por la trayectoria del país, que en los últimos 20, 25 años, ha logrado un crecimiento económico notable gracias a una estabilidad política y a la inteligencia de las autoridades”, afirmó la diplomática. Para una embajadora acostumbrada a evaluar entornos de inversión, esa combinación de estabilidad institucional y visión económica no es un detalle menor: es precisamente lo que las empresas francesas buscan antes de comprometer capital en mercados emergentes.
La funcionaria subrayó que la cultura empresarial dominicana también juega un papel determinante. Las autoridades locales, según Barbry, comprenden la importancia del sector privado como motor del desarrollo, lo que genera un clima de confianza difícil de replicar en otros contextos regionales. Ese entendimiento mutuo, explicó, ha llevado a que numerosos empresarios e inversores interesados en la región se acerquen directamente a la embajada en busca de orientación sobre cómo establecerse en el país.
Más de $1,500 millones en proyectos que transforman el país
La relación entre Francia y la República Dominicana va mucho más allá del discurso diplomático. La Agencia Francesa de Desarrollo ha comprometido más de 1,500 millones de dólares en proyectos de infraestructura y desarrollo social en el territorio dominicano, una cifra que posiciona a Francia como uno de los socios de cooperación más activos del país. Entre las iniciativas más visibles se encuentran:
- El Metro de Santo Domingo, donde la participación francesa ha sido clave en el diseño e implementación del sistema.
- Sistemas de transporte urbano en Santiago, en respuesta al crecimiento acelerado de la población urbana.
- Un proyecto de investigación sobre el sargazo, con una inversión de un millón de euros para estudiar sus efectos ambientales y desarrollar estrategias de manejo, en colaboración con instituciones educativas de la región.
Estos proyectos reflejan una visión de largo plazo que combina infraestructura, sostenibilidad ambiental y desarrollo social. Barbry destacó que el transporte masivo es una prioridad urgente dado el aumento de la urbanización, y que reducir la migración rural hacia las grandes ciudades pasa necesariamente por crear oportunidades económicas en distintas regiones del país.
Haití y el peso de la vecindad en la agenda bilateral
Ninguna conversación sobre la República Dominicana puede ignorar la crisis que atraviesa Haití, y Barbry lo sabe bien. La embajadora abordó el tema con claridad: la estabilidad en el país vecino es una condición indispensable para el desarrollo económico de toda la región, incluida la República Dominicana. Francia, señaló, asume un rol activo como donante internacional y concentra su apoyo en el fortalecimiento de las fuerzas de seguridad haitianas, sin contemplar el despliegue de fuerzas armadas propias en el territorio.
La postura francesa refleja una apuesta por soluciones institucionales sostenibles frente a la tentación de respuestas militares de corto plazo. Para la embajadora, garantizar la seguridad en Haití no es solo una cuestión humanitaria: es también una condición para que la inversión y el comercio fluyan con normalidad en toda la subregión caribeña. En ese contexto, la solidez de la República Dominicana como socio estable cobra aún más relevancia para la diplomacia francesa en el Caribe.
La visita y las declaraciones de la embajadora de Francia consolidan una narrativa que el Gobierno dominicano ha trabajado durante años: la de un país que ha convertido su estabilidad en una ventaja competitiva real, capaz de atraer no solo turistas, sino capital, tecnología y alianzas estratégicas de largo aliento.

